El reconocido cocinero catalán la considera "la mejor serie gastronómica jamás realizada. Cortesía “La mejor serie gastronómica jamás realizada”. Con semejante contundencia habla Ferran Adrià sobre Gènesi, la serie que encapsula en seis episodios la forma en la que Cataluña se convirtió en la cuna de la alta cocina internacional.
Claves de la historia
- La producción ha contado con la participación directa de Ferran Adrià y de El Bulli Foundation, y tanto Adrià como David Pujol, director de la serie, se han encargado de seleccionar, de entre los 1.846 platos que se cocinaron en El Bulli.
- Para el rodaje se recrearon más de 70 platos originales gracias al trabajo de antiguos miembros del equipo de cocina de El Bulli, que reprodujeron algunos de los platos más emblemáticos del restaurante.
- Hablamos con Miquel Fernández, que da vida a Ferran Adrià, y con Carlos Cuevas, que interpreta a Albert Adrià, acerca de la serie que ha sido acogida con entusiasmo por cantidad de reconocidos chefs de nuestro país, que acudieron.
- En un momento de la serie, Juli Soler, jefe de sala interpretado por Iván Massagué, explica a Adrià que en la cocina, primero se ha de tener ilusión, luego pasión y por último, obsesión.
- Pero bien sabemos que la pasión a veces se convierte en obsesión y las formas se pierden, o eso al menos es lo que cantidad de productos televisivos nos han enseñado.
- La gente tiene una visión de la cocina estresante y con muchas broncas pero en realidad, lo que he podido aprender de El Bulli, es que la obsesión no va por ahí.
De dónde viene la noticia
Hay un rigor, un orden y cada uno sabe perfectamente dónde está y qué es lo que tiene que ejecutar en cada momento. Cuando algo funciona, es un engranaje en el que todas las piezas encajan. Obviamente no se podía permitir que hubiese ni un fallo y a la hora de corregir, por supuesto podía haber tensión y estrés, pero la cocina de El Bulli era un reloj perfecto”, explica Miquel Fernández a Elle Gourmet.
La pasión es un motor importantísimo y ultra necesario para tantísimos oficios y para la vida en general, pero leída de una manera tóxica, se puede convertir en obsesiva. Yo estoy a favor del rigor, de la constancia, de la profesionalidad, del trabajo y de la exigencia, pero creo que la obsesión es un límite peligroso ”, matiza Carlos Cuevas. En otro momento de la serie, el chef hace un matiz importante: “no es un plano: es un concepto”.
Ferran te daría una explicación científica y absolutamente magnética, porque con todo el conocimiento que ha ido adquiriendo a lo largo de los años, habla de innovación. Al fin y al cabo, él estaba innovando y creando todo el tiempo. Esa innovación hacía que se fijara en los conceptos como platos.
El desarrollo de la historia
Hay platos que parecen obras de arte . Por ejemplo, un pollo al curry sin pollo. Él comenta que hay gente que paga una entrada para la final de la Champions League que vale un dineral, y otras personas se lo gastan en vivir una experiencia gastronómica. La comida aporta alrededor del 20% del PIB de todos los países y uno de los precursores, por no decir el papa de todo esto, es Adrià”, dice. El intérprete explica que el chef le ha comentado entre risas cómo cuando viaja a Japón y le preparan una espuma, le explican cómo lo hacen. Dice, ‘¿me lo van a explicar a mí, que lo he creado yo?’ Pero hace ya tantos años de eso que habrá gente que no conozca ni su trabajo ni el de El Bulli, y por esa razón, a través de la serie, existe tiene la posibilidad de explicar lo que es la revolución gastronómica que es El Bulli”, dice. Cuevas considera que la gente tiene que entrar en la alta cocina poco.
«La cocina de El Bulli era un reloj perfecto»

