El Hormigero Karlos Arguiñano (77): "Hay restaurantes buenos donde ponen un pan muy malo. Yo no digo nunca nada, pero no me lo como" Karlos Arguiñano (77), sobre sus inicios en Zarautz con 20 años: "Creamos el movimiento de la nueva cocina vasca porque las cartas de los restaurantes parecían todas iguales" Joseba Arguiñano, sobre su padre Karlos Arguiñano: "La cocina de mi aita es la cocina del hogar y es. Karlos Arguiñano conserva dos de las que escuchó a sus padres la mañana en que abandonó su casa de Beasáin con una pequeña maleta, y las rememora con tanta precisión que parece que se las acabaran de decir.
Lo esencial, en breve
- Las contó en una entrevista en el programa Dos y medio, de Canal Sur, donde Juan y Medio le preguntó por ellas después de documentarse sobre la vida del cocinero vasco.
- Según el conductor, esas dos frases explican bastante bien cómo era la familia Arguiñano.
- Vivía en un tercer piso en su ciudad natal, con su padre que era taxista y su madre, que trabajaba de modista, y sus tres hermanas.
- Una mañana, a las ocho, salió con su maletita rumbo a Zarautz y fue entonces cuando su padre le soltó: " Prefiero verte muerto que en la cárcel por ladrón.
- Arguiñano la rememoró con ironía y resumió lo que se llevaba de casa con otras palabras: " Esa es la herencia que me llevé yo de casa.
- La segunda frase llegó mientras bajaba.
El contexto
Su madre salió con las muletas y le dijo: " Karlos, el que bebe una copa al día se alcoholiza". Arguiñano explicó de dónde venía aquella advertencia. A su madre le marcó lo que había vivido en el caserío donde creció, donde había visto a su abuela " borracha " y, según sus propias palabras, era "alcohólica perdida.
Aquella experiencia condicionó para siempre la relación de su familia con el vino. De ahí venía el miedo de su madre al alcohol, que se traducía en una norma muy clara en casa: " En mi casa nunca entró una botella de vino. Mi madre se casó y le dijo a mi padre que si quería beber, bebiese en la calle ", le contó a Juan.
Siendo una experiencia vital terrible, lo cierto es que a la par tenía su parte cómica, ya que en la mesa de los Arguiñano siempre había una jarra de agua, y quien iba a cenar sabía que, si quería vino, tenía que llevarse la botella " debajo del brazo". El hombre que ha enseñado a tanta gente a guisar creció en una casa donde el vino ni siquiera cruzaba la puerta. Al recordar a sus padres, Arguiñano no edulcoró sus palabras ni sus decisiones.
La nota completa
Más de medio siglo después de aquella mañana en la escalera, todavía rememora aquellas dos frases como si se las hubieran dicho ayer. Gustavo es experto en temas de actualidad, entretenimiento y tecnología con una trayectoria que abarca más de 20 años de experiencia en medios digitales. Se define a sí mismo como un “periodista todoterreno”, capaz de escribir de cualquier cosa que se le proponga. Ha colaborado en diferentes webs del grupo Hearst, como Diez Minutos o Elle, pero es en Esquire donde escribe con más asiduidad desde hace más de 5 años. En esta web le podrás leer escribiendo sobre una de sus grandes pasiones, la tecnología. Gustavo analiza, compara y escoge los mejores gadgets, dispositivos y smartphones para facilitarte cualquier toma de decisión en esta área. Además, te recomendará algunos de los mejores videojuegos del momento para sacarle el máximo partido a tu.
«En mi casa nunca entró una botella de vino. Mi madre se casó y le dijo a mi padre que si quería beber, bebiese en la calle»

