Nacida en 1982, la chef ha construido una trayectoria marcada por la defensa del producto, la cocina tradicional y una manera muy personal de entender los fogones, alejada de los artificios y centrada en el valor de lo cotidiano. Su forma de comunicar, directa y sin filtros, le ha convertido a la par en una figura muy seguida más allá del mundo gastronómico. Su carrera comenzó desde abajo, pasando por diferentes cocinas y aprendiendo un oficio que, como ella misma ha contado en varias ocasiones, exige mucho sacrificio y una enorme capacidad de adaptación.
Los hechos principales
- Con el tiempo fue consolidando su propio estilo, basado en recuperar elaboraciones con memoria, reivindicar el recetario popular y devolver protagonismo a una cocina que muchas veces había quedado relegada frente a propuestas más técnicas.
- Además de su faceta como cocinera, Nicolau se ha convertido en una divulgadora con una voz propia.
- Su manera de hablar y escribir sobre gastronomía mezcla experiencia, crítica y una visión muy clara sobre el futuro del sector.
- En sus intervenciones suele abordar no solo la cocina, sino igualmente las condiciones laborales, la conciliación o los cambios que necesita una profesión que durante décadas ha estado marcada por ritmos muy exigentes.
- Durante una entrevista en el podcast Quédate a comer de La Vanguardia, la chef reflexionó precisamente sobre algunos de los problemas inéditos de la hostelería.
- En un momento dado, la moderadora le rememoró un artículo que Nicolau había escrito sobre su llegada al mundo de la cocina veinte años atrás, donde hablaba de machismo y de violencia dentro de ese entorno profesional.
Marco de la historia
A partir de ahí, la cocinera explicó cómo ha cambiado la conversación sobre estos temas, aunque considera que todavía queda mucho camino por recorrer. Su reflexión no se centró únicamente en lo que ocurre dentro de los restaurantes, sino en un problema mucho más amplio relacionado con los roles que tradicionalmente han asumido hombres y mujeres. Nicolau fue especialmente contundente al hablar de la evolución de la hostelería y de las condiciones que durante mucho tiempo han definido el sector: " Hasta hace cuatro días la hostelería era la esclavitud del siglo XXI ", afirmó.
Para la chef, el problema no se puede analizar únicamente desde la cocina, sino desde una estructura social más amplia: " El tema es que las mujeres entramos a las cocinas ya en desventaja ". En su discurso, Nicolau quiso matizar que el machismo no es una cuestión exclusiva de los restaurantes, sino una realidad presente en muchos ámbitos de la sociedad. Machismo lo hay en todas las facetas del ser humano, porque está en todos y en todas ", precisó, antes de centrarse en una de las cuestiones que más le preocupan: las cargas añadidas que muchas mujeres asumen durante su carrera profesional.
Según la chef catalana, muchas mujeres llegan al mundo laboral con responsabilidades que se dan por hechas antes incluso de plantearlas. En ese sentido, puso el foco en la maternidad y en cómo se reparten las responsabilidades familiares: " Llegamos a las cocinas con muchas mochilas de más que no nos corresponden, o que hemos asumido que nos corresponden sin planteárnoslo ". Uno de los momentos más destacados de la entrevista llegó cuando planteó una situación cotidiana que, según ella, resume buena parte del problema: quién se hace cargo de los cuidados cuando aparecen imprevistos.
Detalles adicionales
Cuando un lunes a las 11 de la mañana llamen de la guardería porque el niño tiene fiebre, ¿quién va a coger el teléfono y por qué se da por sentado que yo tengo que renunciar a mis perspectivas y horizontes profesionales solo porque soy mujer? Para Nicolau, la falta de referentes femeninos en la alta cocina no puede explicarse únicamente por lo que ocurre dentro de los restaurantes. En su opinión, la cuestión empieza mucho antes y tiene que ver con la forma en la que se organizan las familias y las expectativas sociales: " Hay que negociar la fecundidad y la maternidad con la misma seriedad que se negocia un contrato laboral ". La cocinera de La Garriga a la par respaldó que la maternidad y una carrera profesional no deberían plantearse como caminos incompatibles. No hay que renunciar, no hay que dar un paso atrás ", indicó, reclamando que cada persona pueda diseñar su propio recorrido.
«Hasta hace cuatro días la hostelería era la esclavitud del siglo XXI»

