Garcinuño Hay gente, y yo me incluyo en ellos, que necesita tener pan en casa. Salir a comprar una barra o una hogaza es casi un ritual del que no se puede prescindir, no solo por el hecho de ir a la panadería o a la tienda y elegir qué tipo de pan vas a llevarte, sino porque en cierta manera psicológicamente necesitas saber que lo tienes, aunque vayas a comer fuera. Porque el pan, sobre todo en la mesa, no es un asunto menor: acompaña, mantiene y, si está bien elegido, a la par puede cambiar la forma en la que vemos y disfrutamos de un plato.
Los datos duros del caso
- Esto lo sabe muy bien el p anadero y chef Joseba Arguiñano, que arrasa con su panadería en Zarautz, Gipuzkoa, en la que prepara todo tipo de panes, desde "blancos, semiintegrales, integrales y de centeno.
- Y precisamente del pan que más se consume, el blanco, ha hablado en el podcast ' Los Frescos de Lidl con Masi y Pablo Ojeda ", señalando que, aunque es el que más se consume masivamente porque nos hemos acostumbrado a él, no es el mejor.
- Nos hemos acostumbrado tanto al pan blanco que ahora a la gente le das el integral y se le hace muy robusto", explica Joseba.
- No lo dice para quitarle mérito al integral, sino para señalar que el gusto a la par se educa.
- Si el pan de cada día ha sido suave y ligero, pasar de golpe a uno con más sabor y textura puede costar.
- Y, de hecho, es lo que ha sucedido pese a que los expertos afirman que el pan integral es mejor porque se elabora con el grano de trigo completo, mientras que el blanco utiliza harina refinada a la que se le han retirado las capas.
Para entender la historia
De hecho, según ha explicado en TikTok el doctor y divulgador científico Manuel Viso, "el pan integral tiene más valor nutritivo. Se hace con harina de cereal completo y lleva más vitaminas y más minerales que solo el pan blanco, que está hecho con el endospermo del cereal, que solo es azúcar". Joseba Arguiñano, al hablar de pan, a la par ha pedido no meter todos los panes blancos en el mismo saco.
En su obrador trabaja con distintas harinas y elaboraciones, y reivindica que un pan blanco puede estar bien hecho y resultar delicioso. Conviene distinguir, eso sí, el sabor de la composición: "el pan integral se elabora con harina que conserva el salvado y el germen; el blanco suele hacerse con harina refinada, aunque la receta concreta puede variar". El pan, asimismo, no tiene por qué ocupar siempre el mismo lugar en la mesa.
Arguiñano rememora que, cuando organizaban comidas y matrimonios en la escuela, servían panes distintos según el plato. Para empezar "una ensalada, por ejemplo, podía llevar uno de aceitunas y tomillo". Una idea sencilla que invita a mirar la cesta del pan con algo más de atención.
Elementos adicionales
También hay que pensar en lo que vamos a poner encima. Arguiñano cuenta que, "con una tortilla francesa, un pan integral muy contundente puede tapar el sabor del huevo. No es una regla para todos los panes ni para todos los gustos", pero sí una buena razón para probar combinaciones y encontrar la que funciona. El chef que reivindica la barra y las tapas clásicas Karlos Arguiñano: "Hice muy bien en irme al monte" Dani García, sobre sus hijas: “No quiero que se dediquen a la cocina” José Andrés y su amor por el jamón de Salamanca El chef Martín Berasategui sobre los Gabilondo ¿Merece la pena la hamburguesa de Alberto de Luna? Ferran Adrià y la rentabilidad de la hostelería El error que cometemos con el champán según Dom Pérignon.
«Nos hemos acostumbrado tanto al pan blanco que ahora a la gente le das el integral y se le hace muy robusto»

