Esta vistosa fruta milenaria es originaria de Asia Central, en las civilizaciones más antiguas, y en la mitología se utilizaba para simbolizar la vida eterna, así como el amor, la fecundidad y la fraternidad. En España, su zona de mayor producción está en diversas localidades de Alicante; aquí se concentra el 90% de las granadas europeas. Contamos con una de excelente calidad que goza de la Denominación de Origen Protegida Granada Mollar de Elche.

Lo esencial, en breve

  • Esta provincia celebra concursos de pelar granadas, en los que cada participante tiene que demostrar su destreza y habilidad para pelar esta fruta.
  • La piel amarilla se conoce como tastana y los granos se llaman arilos.
  • Su cantidad varía según la variedad y el tamaño del fruto, pero suelen oscilar entre 600 y 1.400 unidades por cada granada.
  • A diferencia de otras frutas, la granada madura por peso y firmeza y no tanto por su color.
  • Una buena granada suele ser pesada y con la piel ligeramente dura.
  • La granada aparece en el escudo de España y de Colombia, evocando el antiguo Reino Nazarí y la Nueva Granada (formada por Ecuador, Venezuela, Panamá, asimismo de Colombia).

El contexto

La forma más completa y aprovechable es comer los granos frescos, de ahí que sea una fruta ideal para preparar ensaladas, tostas, batidos y smoothies o boles con otras frutas, yogur y cereales para el desayuno. Cocineros de prestigio como Jamie Oliver o Yotam Ottolenghi utilizan los granos de esta fruta como si fueran una hierba aromática o una especia; los añaden a la postre de los platos para aportar pequeños estallidos de dulzor y acidez y utilizan la melaza de granada (que es el zumo reducido con zumo de limón y azúcar) como aliño de verduras, pescados o carnes. Hay varias pistas que nos ayudan a saber si la fruta está madura y en buenas condiciones.

El mejor truco es cogerla con la mano y comprobar cuánto pesa en relación con su tamaño: una granada pesada suele contener más zumo y unos granos bien formados. La piel debe estar tersa, resistente y sin zonas blandas ni húmedas, aunque eso no significa que no pueda tener alguna irregularidad y esté en buen estado. Según la variedad, el color de la piel puede ir del amarillo verdoso al rosa o al rojo oscuro.

La granada no madura mucho más una vez recolectada, así que conviene escogerla ya en buenas condiciones. En casa, guárdala en un lugar fresco si vas a consumirla en breve o en el frigorífico para prolongar su conservación. Los granos no tienen por qué ser completamente rojos para que la granada esté madura; importa más que presente un aspecto sano y uniforme dentro de las características propias de su variedad.

La nota completa

Los granos pueden ir del rosa pálido al rojo oscuro, pasando por matices rubí e incluso casi transparentes. La señal más fiable es el conjunto: una granada pesada para su tamaño, firme, sin daños importantes y con la piel propia de su variedad suele ser una buena elección. Si puedes comprarla abierta o probar sus granos, comprobarás directamente su jugosidad y equilibrio entre dulzor y acidez. La granada es una fruta delicada, y hay que manipularla de una forma correcta para disfrutar de ella en su máximo esplendor. Son varios los trucos para pelar una granada y conseguir que los granos salgan de una manera fácil, rápida y limpia, y todos tienen en común la elección de la fruta en su punto óptimo de maduración; esto es imprescindible.