La hija de la princesa Ana ha llegado al hipódromo en compañía de su íntima amiga Dolly Maude, con quien ha compartido paraguas y sonrisas bajo la lluvia. Pero, más allá de las inclemencias del tiempo, su conjunto ha llamado la atención por una combinación que se ve menos de lo habitual en la moda de carreras británica: un traje de chaqueta y pantalón estampado con un tocado de terciopelo burdeos. Una elección que invita a mirar de cerca las convenciones de la vestimenta en los acontecimientos hípicos y que conecta, asimismo, con una de las fórmulas que Kate Middleton ha incorporado a su armario público.
Los datos duros del caso
- Para la ocasión, Zara ha recuperado de su armario un traje de dos piezas de la firma Veronica Beard, con un llamativo estampado de cuadros en azul y morado.
- La americana estructurada y el pantalón coordinado dibujan una silueta de sastrería contemporánea, alejada de la fórmula más tradicional de vestido de día o conjunto de chaqueta y falda que suele asociarse a los grandes acontecimientos.
- El contraste cromático lo aporta un jersey de cuello vuelto en un tono burdeos, a juego con el tocado de terciopelo firmado por Juliette Botterill.
- El burdeos introduce una nota cálida en una combinación dominada por los tonos fríos y demuestra que no hace falta recurrir a un vestido para construir un estilismo de carreras refinado.
- Zara ha completado el conjunto con botas de ante negro, guantes de piel, un bolso de cuero cruzado y pendientes dorados de Hector Albert.
- El pelo, recogido hacia atrás en un elegante moño, deja a la vista las joyas y permite que el tocado destaque sin competir con otros accesorios.
Para entender la historia
En la solapa llevaba a la par la insignia del Jockey Club, una pieza que en su caso tiene un significado profesional: en 2019 fue nombrada miembro no ejecutivo del comité del hipódromo de Cheltenham. Una cita que forma parte de su calendario habitual como amazona olímpica y medallista de plata en los Juegos de Londres de 2012. La combinación de Zara resulta llamativa porque el imaginario de la sofisticación hípica suele asociar los tocados a vestidos de día o faldas midi.
Sin embargo, esa asociación responde sobre todo a una tradición estética, no a una prohibición real de llevar sombrero con pantalones. De hecho, el estricto código de vestimenta de Royal Ascot admite los trajes pantalón en el exclusivo Royal Enclosure, siempre que sean de largo completo y estén confeccionados en el mismo color y material. Allí igualmente se exige llevar sombrero o tocado con una base sólida de al menos cuatro pulgadas de diámetro.
Es decir, la norma se ocupa de las características de las prendas, no de imponer una falda. Cheltenham, por su parte, tiene un planteamiento aún más relajado. El Jockey Club, la organización que gestiona el recinto, dejó de imponer códigos formales de vestimenta en sus hipódromos para favorecer una experiencia más accesible.
Elementos adicionales
Por eso, el interés del estilismo de Zara no reside en que infrinja el protocolo, sino en que combina con maestría dos elementos que el público suele ver por separado. La elección permite establecer una conexión directa con Kate Middleton. La princesa de Gales ha recurrido en numerosas ocasiones a los trajes de chaqueta y pantalón para actos oficiales en los que busca una imagen pulida, pero de aire contemporáneo. En septiembre, por ejemplo, volvió a lucir en Liverpool un aclamado traje azul de Edeline Lee —que ya había llevado durante una visita a Italia—, con una chaqueta entallada y pantalones de cintura alta y bajo acampanado. El traje sastre ha dejado de ser una alternativa ocasional para convertirse en una parte reconocible del atuendo público de Kate. Zara comparte ese interés por la sastrería, aunque su estilo en Cheltenham incorpora un elemento que cambia por completo.

