Que la sobremesa eterna por fin ha entrado en razón, aunque los fines de semana sigamos con nuestras propias reglas. Qué absurdo se ven hoy en perspectiva los años 90 y los 2000, cuando para quedar y salir con las amigas el ritual partía de siesta larga, merienda tardía, ducha, estilismo de cinco pruebas y una hora frente al espejo maquillándote para llegar a la cena a las 23 horas. Hoy el placer de blindar el cierre de jornada antes de medianoche no tiene parangón.
Lo esencial, en breve
- No somos Cenicienta, ni ganas quedan de vivir con el reloj de las campanadas en la cabeza.
- Según lo recogido en la cobertura, ¿A santo de qué hemos estado alargando horarios durante décadas cuando lo natural es guardar celosamente el mandamiento de "menos es más" al caer el sol? 12 hábitos japoneses que se copian en todo.
- Y saludables, que cenar a las 20 horas es hacerlo 2 o 3 horas antes de irte a la cama, un mandamiento esencial de los expertos en salud.
- Los datos recogidos por CoverManager, sistema de gestión de reservas y eventos líder en España, lo confirman: la hora mediana de reserva para cenar de lunes a jueves y los domingos se sitúa ya a las 20:00, mientras que el viernes.
- Si quedamos a cenar como compromiso social, que sea en breve o cada uno a su casa (y Dios en la de todos, que dice el refranero español).
- Por su parte, las mesas a las 23:00 o más tarde se han desplomado un 67%, hasta quedarse en un 1,9% del total, lo que denota que el cambio es nacional cuando se trata de un evento o compromiso con personas allegadas que no cercanas.
El contexto
Porque, ¿qué te diría tu grupo de amigas si cierras una cena el próximo sábado a las 20 de la tarde? Que a esas horas están en pleno tardeo o que, si acaso, a esa hora quedáis para tomar algo antes de cenar. Por mucho que el fin de semana se resista a perder el postureo nocturno (viernes y sábados se mantiene a las 21 horas como media de reservas para cenar), de domingo a jueves la biología ha ganado la batalla al folclore.
La obstinación española por el desayuno tardío y la cena bajo las estrella suena muy romántica, pero es una tortura autoinfligida para nuestro reloj interno. Así lo rememora Meritxell Massons, nutricionista de Neolife, explicando que el organismo se rige por ciclos circadianos —un "director de orquesta" biológico de veinticuatro horas— y estos determinan cuándo la digestión y el metabolismo están para tirar cohetes y cuándo prefieren colgar el cartel de "cerrado por descanso". Lo que el cuerpo espera de verdad es comida de día y tregua de noche.
Al empeñarnos en romper ese patrón, por muy español que lo pintemos, provocamos lo que los expertos denominan como "jet lag metabólico". La sensibilidad a la insulina se reduce a la postre del día, por lo que las comidas tardías producen elevaciones de glucosa más intensas y prolongadas", advierte Carmen Aragón Valera, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Es decir, que a partir de cierta hora, el páncreas recibe la orden de la melatonina —la hormona del sueño— para empezar a relajarse.
La nota completa
Si le encasquetamos un chuletón o una ración de bravas a las diez de la noche, la glucosa se queda flotando en la sangre como un invitado molesto que no sabe cuándo irse, aumentando a la larga el riesgo de acumular grasa y desarrollar diabetes tipo 2. Ya no se aceptan los compromisos sociales en formato de cenas después más tarde de las 20 horas. Patrick Demarchelier / Conde Nast TELVA De más a menos (y sin complejos) Intenta evitar calificar el cambio costumbrista como "capricho de modernos aburridos". Es pura supervivencia llevada al terreno práctico, como el distribuir las calorías de más a menos en las diferentes comidas que hagamos a lo largo del día. La nutricionista, doctora en Biomedicina y profesora en la Universitat Oberta de Catalunya Diana Díaz Rizzolo lo deja claro tras participar en un estudio con personas prediabéticas: "La distribución de las calorías debería ir siempre.
«biológico de veinticuatro horas— y estos determinan cuándo la digestión y el metabolismo están para tirar cohetes y cuándo prefieren colgar el cartel de»

