Pero en un mercado saturado de opciones y precios, ¿cómo saber los dispositivos que de verdad funcionan? Si este término no te suena, quizá sí lo hagan los gadgets con luz LED. Pues bien, la fotobiomodulación es la respuesta biológica que provoca en las células cutáneas la luz que emiten las bombillas LED.
Los datos duros del caso
- Los diferentes colores, correspondientes a longitudes de onda específicas, son capaces de actuar sobre las mitocondrias de las células que, al absorber esa energía lumínica, aumentan la producción de ATP, su "moneda energética.
- Ese subidón favorece procesos esenciales para la regeneración cutánea, como la proliferación de fibroblastos, la síntesis de colágeno y elastina, la reparación de tejidos, la reducción de la inflamación y una mejor cicatrización.
- A esta conclusión llegaron en los laboratorios de la industria de belleza tras estudiar la experiencia de los científicos de la NASA, que durante muchos años usaron la luz LED para cicatrizar heridas o regular el ciclo de sueño.
- Al principio, la fotobiomodulación se usaba solo en cabinas profesionales pero, desde las primeras opciones para uso doméstico que salieron hace diez años, el mercado no ha hecho más que crecer.
- Ante la amplia oferta disponible -con más y menos luces, de precios más o menos económicos y para distintas partes del rostro o el cuerpo-, ¿cómo saber cuál comprar?
- Diferentes expertos nos guían para detectar los dispositivos que garantizan las longitudes de onda, la potencia y la dosis adecuadas capaces de inducir la respuesta esperada en la célula.
Para entender la historia
Hay dispositivos con más de ocho o diez luces diferentes: roja, azul, verde, morada, amarilla... Y nos preguntamos: ¿Son todas igual de útiles? No", afirma rotundo Tom Perelleau, inventor, ingeniero, fundador y CEO de la marca Stylpro, que solo en España tiene a la venta más de diez gadgets con luz LED distintos.
De hecho", continúa, "existe poca evidencia científica de que la luz verde aporte beneficios clínicos. Sobre la amarilla cada vez hay más pero todavía se encuentra en una fase relativamente temprana en comparación con la luz roja, la infrarroja cercana y la azul". Él nos describe los beneficios de cada una: "La luz azul, alrededor de los 415 nm, actúa principalmente en las capas superficiales de la piel e interactúa con las porfirinas producidas por la principal bacteria del acné, desencadenando un proceso que ayuda a reducir la carga bacteriana y a mejorar el aspecto de los granos.
En cuanto a la luz roja, una de las más estudiadas en fotobiomodulación, hay que saber que no todas son iguales, según el CEO de Stylpro: "La de 633 nm es la buena, ya que penetra hasta la dermis, donde favorece la actividad de los fibroblastos (responsables de producir colágeno y elastina), contribuyendo a mejorar la firmeza, la textura y la apariencia general de la piel. Por su parte, la luz infrarroja cercana, alrededor de los 830 nm, alcanza capas más profundas del tejido. Combinada con la roja favorece los procesos naturales de reparación cutánea y ayuda a reducir la inflamación.
Elementos adicionales
Dicho esto, el experto transmite que de poco sirve incorporar más colores si la irradiancia, la dosis de energía, el tiempo de exposición o la distribución de la luz no están cuidadosamente diseñados. En un buen dispositivo, todos esos parámetros trabajan conjuntamente para que la energía llegue a la piel de forma uniforme, eficaz y segura", sentencia. Segundo, qué irradiancia ofrece, es decir, la cantidad de energía luminosa que realmente llega a la piel. Éste es un dato que muchos fabricantes no comunican, pese a lo fundamental que resulta para saber si el dispositivo es eficaz. En fotobiomodulación más potencia no siempre significa mejores resultados: una irradiancia demasiado baja puede no producir el efecto deseado, pero una excesiva tampoco aporta un beneficio adicional si no va acompañada del tiempo de exposición adecuado", apunta. Por último, pero no menos importante,.
«Existe poca evidencia sobre la luz verde, sobre la amarilla cada vez más, pero poca en comparación con la roja y la azul»

