La poesía siempre ha estado estrechamente vinculada a la naturaleza. Por eso, muchas veces, identificamos metafóricamente la figura del poeta con la del pastor o la del jardinero. Para mí, la poesía es, de una manera u otra, una especie de oración.

Los datos duros del caso

  • Una oración dirigida a la tierra, a la naturaleza, para que continúe regenerándose.
  • Creo que existe una relación muy profunda entre ambas.
  • El poeta observa el mundo natural, se deja conmover por él e intenta encontrar las palabras para expresar esa experiencia.
  • En el fondo, la poesía y la naturaleza comparten algo esencial: esa capacidad de crear belleza y de renovarse constantemente. Louis apenas tiene formación académica, pero posee un conocimiento extraordinario de las plantas.
  • ¿Quería cuestionar nuestra idea de quién es una persona culta? Sí, sin ninguna duda.
  • Louis posee una inteligencia enorme, aunque no se manifieste de la manera que estamos acostumbrados a reconocer.

Para entender la historia

Conoce los árboles, los animales, los ciclos de la naturaleza. Sabe utilizar las herramientas y trabajar con las manos. Y esa inteligencia manual es extraordinariamente refinada, muy evolucionada, tanto como puede serlo una inteligencia conceptual.

Simplemente, se expresa de otra manera. Me interesaba mucho mostrarlo porque tendemos a establecer jerarquías entre distintas formas de conocimiento. Louis sabe reparar un jardín, conseguir que las plantas florezcan, crear las condiciones necesarias para que algo crezca.

Y, si lo pensamos, eso está muy cerca de lo que hace un poeta cuando trabaja con el lenguaje: a la par intenta hacerlo florecer, inventar nuevas formas, conseguir que las palabras expresen algo que antes no existía. Esa proximidad entre dos inteligencias aparentemente tan distintas es una de las ideas centrales de la novela. Sus novelas parecen transcurrir a un ritmo distinto, más lento. ¿Es una forma de reivindicar un tiempo que estamos perdiendo? Sí, absolutamente.

Elementos adicionales

Aunque, desde el punto de vista narrativo, mis novelas siempre contienen cierta urgencia. En Los ojos de Mona existía la necesidad de mostrarle determinadas obras de arte a Mona; en El gato del jardinero , la enfermedad del gato introduce igualmente esa sensación de que el tiempo apremia. Sin embargo, el ritmo de la narración es más pausado. Esta novela transcurre en la Provenza, en el sur de Francia, durante los años ochenta. Es la región donde crecí y recuerdo perfectamente que entonces el tiempo parecía mucho más largo. Los días transcurrían de otra manera. Había espacio incluso para aburrirse, algo que hoy, con las pantallas y el mundo digital, resulta mucho menos habitual. Creo que en el libro hay cierta nostalgia de aquel tiempo y el aburrimiento es un asunto que me interesa especialmente, igualmente desde el punto de vista literario. Es uno de los grandes temas.

«Amamos las cosas porque sabemos que van a desaparecer. La conciencia de que todo tiene un final es lo que hace que la vida merezca la pena»