Un propósito vital no requiere metas gigantescas ni es inamovible. Tu propósito se nutre de ti, de tu curiosidad, de tus acciones cotidianas y es tan flexible como el crecimiento de una planta. Lo segundo -creer que debes inventarlo- te llevará a confundir tu verdadero propósito con el propósito que nos puede imponer la sociedad o las personas que nos rodean.

Puntos clave

  • Tu propósito vital no es algo que tienes que inventar, es algo que ya vive en ti y necesita espacio para expresarse ", explica la coach neuroemocional Georgia Fusté en su nuevo libro No te conformes con existir: un diario para conocerte.
  • Además, tu propósito puede evolucionar a lo largo de tu vida y, como una planta, echar brotes nuevos, conformando y haciendo crecer.
  • Tu propósito no es rígido e inamovible, sino un marco arquitectónico flexible que se nutre de tu curiosidad y de pequeñas acciones cotidianas.
  • Para dar con tu propósito, la experta en inteligencia emocional Georgia Fusté recomienda tener clara la diferencia entre tu ego y tu alma.
  • Expresan cosas diferentes de ti.
  • El alma y el ego son compañeros de vida con los que vas a convivir siempre y tendrás que aprender a diferenciar.

Los antecedentes

El alma quiere que seas tu; el ego quiere que seas "más que otros". Para reconocer tu alma piensa en lo que realmente te gusta, lo que sabes hacer de forma natural, la que mueve tu corazón o lo que podrías ofrecer a los demás si dejáramos de compararnos o de minimizar lo que somos. Tu propósito, según el ikigai representa ese punto de equilibrio en el que se cruzan tus pasiones, talentos, valores y oportunidades.

Las investigaciones demuestran que los mayores beneficios psicológicos se obtienen cuando perseguimos un propósito que beneficia a otros. Actuar en favor de los demás fortalece las relaciones humanas, que son la fuente más segura de significado vital. Según el escritor y experto de desarrollo personal y espiritualidad Francesc Miralles, el ikigai tiene 4 dimensiones que responden a estas preguntas.

«Si estás buscando tu propósito vital hay una pregunta que debes hacerte: ¿qué parte de ti dejaste de lado para encajar?»