Como las aficionados de los libros de Austen sabrán, es muy difícil conseguir transmitir en dos horas de película el delicado equilibrio entre el noviazgo, la crítica social y el humor que esta autora inglesa del siglo XIX consiguió plasmar entre sus páginas y, por lo mismo, lo fácil que es obtener una mala adaptación. En la película, el futuro de las Dashwood es incierto después de la muerte del padre, pero en el libro siempre supieron lo que sucedería con Norland y la fortuna de la familia. Esta nueva versión de Sensatez y sentimiento abre con Elinor, Marianne, Margaret y la señora Dashwood en pleno duelo por la muerte de su padre y esposo, el señor Dashwood.
Lo que se sabe hasta ahora
- En medio de este dolor familiar, llega el ansiado testamento.
- A esta altura de la historia, ninguna de las Dashwood conoce los contenidos de los últimos deseos del fallecido, pero aguardan poder conservar la casa —más bien mansión— en la que han vivido hasta ese momento, Norland, y consideran.
- Sin embargo, la lectura del testamento les deja en claro que esas expectativas les quedaron muy grandes, pues Norland pasará a manos del medio hermano de las tres hijas Dashwood, mientras que ellas tendrán que resolvérselas con apenas 500.
- La relación entre las hermanas Elinor y Marianne se plasma muy bien en esta adaptación.
- Hay ciertas escenas entre Elinor y Edward que jamás hubieran podido ocurrir en la época de Jane Austen.
- Una de las grandes diferencias entre el libro y la película de Sensatez y sentimiento es Willoughby.
En detalle
Y no porque no tengamos una relación amor-odio con este personaje en ambas versiones, sino por cómo la película parece utilizar su arco narrativo como una manera de intentar traducir ciertos detalles del libro y sus personajes a algo que sea un poco más digerible para las audiencias de 2026. En la película, nos enteramos que el motivo por el cual Willoughby tuvo que dejar a Marianne para no regresar es porque tuvo un amorío con la cuñada (y primer amor) del coronel Brandon. En el libro este arco narrativo es un poco más complicado.
Primero hay que entender que, en el libro, los personajes tienen una diferencia de edades bastante prominentes: al inicio de la novela, Marianne tiene tan solo 16 años —aunque cumple los 17 en el transcurso de la historia—; Willoughby tiene 25, y el coronel Brandon les lleva una ventaja a ambos por bastante con 35 años. Podemos entender que la película no quisiera hacer énfasis en esta diferencia de edad; hoy en día no nos encanta la idea de romantizar a un señor que le lleva casi veinte años a su futura esposa adolescente). Ahora sí, en el libro, cuando era joven, el coronel se enamora de Eliza, una joven huérfana y protegida de su familia.
El padre de él, sin embargo, no aprueba de la unión de ella con el hijo menor, por lo que hace que el hermano mayor de la familia y Eliza sean quienes contraigan enlace (hasta aquí la película respeta esta historia). Lo que la cinta se salta, pese a ello, es el hecho de que Eliza es tan desdichada con el hermano mayor Brandon, que lo deja por otro hombre, quien a su vez la deja a ella. Al final es que Eliza, en una serie de eventos desafortunados, malas decisiones y un mundo muy malo, termina teniendo una hija ilegítima —a quien a la par nombra Eliza— y muere poco después de haber dado a luz, no sin antes haberle dejado encargada a la bebé a su primer amor, el coronel Brandon.
La historia en profundidad
Tras la muerte de su hermano mayor, el coronel Brandon hereda Delaford, la casa familiar, y cuida de la hija de Eliza como su pupila. En el libro, la amante de Willoughby que detona su separación de Marianne no es ninguna viuda y es mucho más cercana a la edad de Marianne. Esta segunda Eliza —más o menos un año menor que Marianne— es la Eliza que Willoughby seduce y embaraza antes de desaparecer por completo de su vida. Todo esto sucede pocos meses antes de que Marianne y Willoughby se conozcan y, a diferencia de la película, la única razón que tiene Willoughby de su conducta no es ni siquiera las ganas de heredar la propiedad de una pobre viuda, sino la de ser un bribón y barbaján con ganas de quitarle la inocencia a una joven de 15 años. Y aunque entiendo el porqué de este cambio, en la historia original Eliza chica se vuelve un paralelismo con Marianne. En ambos casos son mujeres.

