La animadora ha reconocido abiertamentes en varias ocasiones que ha acudido a terapia y ha defendido la importancia de reservar espacios personales para reflexionar, pensar y encontrarse bien. Un mensaje que contribuye a normalizar la ayuda psicológica y que nos rememora algo que a menudo olvidamos: no tenemos que esperar a sentirnos mal para empezar a cuidar nuestra salud emocional. Y, sobre todo, ¿cuándo conviene acudir a terapia?

Lo esencial, en breve

  • La psicóloga Sara Navarrete nos ayuda a comprender por qué cuidarse no es egoísmo, sino una necesidad.
  • Muchas veces nos olvidamos de algo fundamental: nosotros a la par somos una prioridad en nuestra propia vida ", explica Sara Navarrete.
  • Según la psicóloga, vivimos acostumbrados a estar disponibles, cumplir expectativas y atender las necesidades de los demás, pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos cómo estamos realmente.
  • Y no siempre es una cuestión de falta de tiempo.
  • En consulta escucho con frecuencia a mujeres que me dicen: 'Sara, es que no tengo tiempo para mí.
  • Y cuando profundizamos, descubrimos que no es únicamente una cuestión de tiempo, sino a la par de permiso ", señala.

El contexto

El problema aparece cuando relegamos continuamente nuestras necesidades. Podemos seguir trabajando, cuidando de nuestra familia y cumpliendo nuestras obligaciones, pero sentirnos cada vez más desconectados de nosotros mismos. Esta situación, advierte Navarrete, puede favorecer la irritabilidad, el agotamiento emocional, la ansiedad o una sensación de vacío difícil de explicar.

Por eso insiste en que no deberíamos esperar a estar completamente agotados para permitirnos descansar. El autocuidado debe formar parte de nuestra vida cotidiana, no convertirse en una recompensa que solo merecemos cuando hemos terminado todas nuestras obligaciones. Cuando pensamos en autocuidado, solemos imaginar actividades como hacer yoga, practicar deporte, meditar o disfrutar de una tarde de descanso.

Todas pueden ayudarnos a sentirnos mejor, pero, según la psicóloga, cuidarse a la par implica aprender a reconocer nuestras necesidades. Autocuidarse igualmente es aprender a decir que no, dejar de exigirse tanto, alejarse de relaciones que nos hacen daño o permitirse descansar sin sentirse culpable", explica. De hecho, Navarrete observa que algunas personas han convertido incluso el autocuidado en otra obligación.

La nota completa

Se exigen meditar, entrenar, comer perfectamente y aprovechar cada minuto libre. Y así terminan añadiendo más presión a una vida que ya está llena de exigencias. La clave está en comprender que no necesitamos lo mismo todos los días. A veces nos viene bien salir y relacionarnos con otras personas. Otras, lo que realmente necesitamos es estar solos, disfrutar del silencio o simplemente no hacer nada. Vivimos rodeados de estímulos. Las notificaciones del móvil, los mensajes, las noticias y las obligaciones hacen que resulte difícil encontrar unos minutos sin distracciones. Sin embargo, estos momentos de calma pueden ayudarnos a recuperar la atención y conectar con nuestras emociones. Muchas personas utilizan el ruido y la actividad constante como una forma de no encontrarse consigo mismas", observa Navarrete.

«No tienes que ganarte el derecho a estar bien»