Todo lo que nos pasa durante el día puede estar detrás de largas noches en vela. ¿Qué nos está quitando el sueño, realmente? El descanso mantiene la salud física y emocional, por lo que, cuando lo perdemos, el impacto es enorme.
Los datos duros del caso
- Roser Gort, psicóloga especializada en medicina del sueño y divulgadora científica, ha vivido el insomnio en primera persona, por lo que, en su libro El sueño lo cura todo (editorial Bruguera, 2026), propone ampliar la mirada para entender.
- El estilo de vida que hemos construido no ayuda y puede estar chocando con las necesidades del cuerpo.
- Hoy dormimos mucho peor que antes", afirma la experta, quien cuestiona la idea de triunfo de la sociedad actual, que premia estar siempre disponible y, llenando cada hueco del día con una actividad productiva.
- Esta forma de existir afecta claramente el descanso.
- Hemos normalizado vivir agotados y dormir ha pasado a ser algo prescindible, algo que ya haremos cuando se pueda", dice.
- Vivimos encadenando actividades, trabajamos mientras respondemos mensajes, comemos mirando una pantalla, si salimos a pasear, ponemos toda la atención en el móvil.
Para entender la historia
Incluso cuando paramos, seguimos mentalmente conectados a lo que tenemos que hacer a continuación. El descanso compite con agendas cada vez más llenas, jornadas laborales exigentes, desplazamientos largos, compromisos personales y la sensación de que siempre hay algo más que hacer y que vamos tarde y que no llegamos. Luego, exploramos trucos mágicos, infusiones, suplementos Pero, ¿y si estuviéramos buscando la solución en el lugar equivocado?
Las rutinas del sueño son adecuadas y lógicas, pero no siempre suficientes, porque se nos escapa todo lo que ha pasado antes de acostarnos. Estos hábitos "no pueden cargar con toda la responsabilidad de solucionar el descanso ni compensar por sí solos una jornada sin pausas, cargada de estímulos, preocupaciones, estrés y asuntos sin resolver", advierte Gort. Madrugar para jugar al tenis o inspirarse con la lectura, así son las rutinas de bienestar matutinas que practican las celebrities.
EL DÍA SE CUELA EN NUESTRA CAMA Todo aquello que hacemos automáticamente en el día, repercute en la forma en que dormimos, por la noche. Dormir bien no empieza cuando te metes en la cama, sino muchas horas antes, según lo que hayas hecho durante el día", aclara la experta. En ocasiones, la noche se convierte en el momento en que aflora algo que no hemos considerado importante.
Elementos adicionales
Estamos tomando decisiones en función de nuestras aspiraciones, pero no del cuerpo que nos ha tocado para vivir", explica. El sueño no es un lujo que podamos aplazar indefinidamente para cumplir con todo lo demás. Es biología: mientras dormimos, se desarrollan procesos esenciales para la memoria, el aprendizaje, la recuperación física y la regulación emocional, y a la par de recuperación y de "limpieza" de tóxicos acumulados por el cuerpo y el cerebro durante el día. Dormir menos para llegar a todo puede acabar siendo una estrategia contraproducente. No se trata de renunciar a las aspiraciones, sino de preguntarnos si el ritmo que hemos elegido es sostenible en el tiempo. Para entender realmente la magnitud del insomnio, conviene saber que cuando dormimos no permanecemos inconscientes durante horas. Empezamos por un sueño ligero, después vamos a uno más profundo, y después llegamos.
«Dormir bien no empieza cuando te metes en la cama, sino muchas horas antes, según lo que hayas hecho durante el día»

