Desde el primer momento sonríe y lo hace no solo con la boca, sino a la par con los ojos, y no dejará hacerlo durante la hora que se alargue esta conversación. Su productividad artístico-literaria sucede a revoluciones altísimas y por esa razón mismo no teme al folio en blanco: "no puedes. Es amable y elegante hasta el extremo, sereno pero cálido. No deja un formato vivo: películas, libros, columnas, podcast e incluso un Verbolario en ABC donde con ironía y humor busca un nuevo significado a las palabras.

Lo esencial, en breve

  • No sabemos si está loca, enferma, traumatizada; es una mentirosa patológica o brillante.
  • ¿Qué sucede con esta niña? La niña no lo pone fácil porque no hace ningún esfuerzo para que el lector la quiera.
  • Y, pese a ello, se obtiene su cariño contra todo pronóstico porque sabemos que la niña está habitada, pero no sabemos por qué ni por quién, y por lo tanto no sabemos si la niña está endemoniada o es santa es una enferma, o simplemente.
  • Es fácil verla como una víctima, pero enseguida nos damos cuenta de que muerde.
  • Y una de las razones por las que la niña muerde es porque sí.
  • No es fácil encontrar una razón confortable que dé todas las respuestas, así que el lector se ve obligado a lidiar con ella como buenamente pueda.

El contexto

Además, la niña no se queja de nada. Y ni siquiera hace un esfuerzo especial por escapar de allí. Incluso cuando dice "me gustaría ver el mar, pero no me dejan", muchas veces añade, "qué listos, qué listos son, no tienen un pelo de tontos.

Así que uno tiene que decidir qué hace con la niña. Además es inteligente, extremadamente lúcida. Como lector sientes una especie de amor-odio. La niña es sorprendentemente inteligente pero no tiene armas intelectuales, así que cuando define hechos complejos lo hace con armas muy limitadas, muy infantiles, dando rodeos a los conceptos, con perífrasis, meandros... pero se las arregla y detectamos en ella una sensibilidad muy especial para darse cuenta de las cosas y para expresarlas sin filtros. Pero el espanto no le afecta particularmente.

Nos cuenta las cosas más tremendas con una naturalidad casi cómica. ¿Cómo fue el proceso de construcción de la novela? ¿Fue antes la niña, Gabaón, o la historia? Ni había mapa, ni había brújula. Me senté a escribir sin saber nada de lo que iba a pasar.

La nota completa

Sabía que había una niña encerrada en un cuarto sin ventanas, pero no sabía quién era la niña, cómo era, ni por qué estaba ahí. Sabía, de forma muy vaga, que quería rodearla de una escenografía católica porque es insuperable como teatro, por el poder de la palabra y por sus silencios, por su jerarquía y por sus reglas anteriores al mundo, por su sentido de la liturgia casi preternatural y siempre fuera de tiempo. Y enseguida descubrí que estaba en un colegio, que era un poco orfelinato y un poco morgue, si lo piensas, en un cortado frente al mar. Descubrí que era uno de esos mares norteños, casi asturianos, en que el cielo se confunde con el propio mar. Que los bosques eran más bien gallegos, con ese granito ahogado por los líquenes y por el musgo y por la sombra fresca de los carballos. Y así nació Gabaón, y poco a poco los personajes en torno a la niña. El enjuto padre Alén con su voz.

«Por algún motivo que desconozco me interesan los personajes sometidos a situaciones que los exceden, tal vez porque eso permite manifestar lo que son sin máscaras»