Nos decía hace unos días Lucía, mi pediatra, en una entrevista que la familia, el hogar, debe ser ese lugar al que los hijos siempre quieran volver. Lograr eso (que es todo un reto) no significa que la familia sea perfecta, por mucho que se nos venda esa perfección como un molde en el que hay que entrar sí o sí. Por eso, el intérprete Ricardo Gómez ha centrado el argumento de su primera película como director en torno a eso, a la familia: "Me interesaba hablar del concepto de familia perfecta que desde que somos muy pequeños se nos trata de vender como paradigma y que, a la que te pones a escarbar un poco en la vida.

Puntos clave

  • Por eso su ópera prima se titula precisamente así, Una familia, un drama que gira en torno a tres momentos muy concretos de diferentes miembros de un mismo núcleo familiar.
  • Con esta historia, pone sobre la mesa la realidad que impera en la mayoría de los hogares.
  • Las familias perfectas son difíciles de encontrar", afirma Gómez.
  • Coincide con esta afirmación Fernando Samper, psicólogo coordinador en Yees!
  • ) y coautor del libro Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia: “Primero habría que preguntarse qué entendemos por familia perfecta”, nos dice.
  • Si hablamos de esa imagen que hemos visto tantas veces, la de la familia sonriente alrededor de una mesa llena de comida, en la que nadie levanta la voz y todo parece ir bien, lo que veo a diario como psicólogo es que la realidad rara vez.

Los antecedentes

Sobre eso, sobre familias perfectas e imperfectas, hemos hablado con Samper para averiguar cómo impacta en cada persona ese paradigma de perfección al que hace referencia Ricardo Gómez y cómo el hecho de ser consciente de las carencias que hay en la suya. Discrepar no rompe una familia. Lo que suele desgastarla es todo aquello que se fue acumulando sin decirse.

Muchas veces la "perfección" no es ausencia de problemas, sino silencio sobre ellos. Y aparentar que todo está bien suele tener un coste. La investigación sobre regulación emocional lleva años mostrando que reprimir de forma habitual lo que sentimos no lo hace desaparecer: se asocia a más malestar y a relaciones menos cercanas.

La película lo refleja en Consuelo, el personaje de Ana Wagener: según cuenta la protagonista, madre e hijo no se comunican y solo hablan de lo buenas que están las albóndigas o del tiempo que hace. Llega un momento en que eso no se sostiene. Me rememora a Marge Simpson cuando, después de aguantar y aguantar, detiene el coche en mitad de un puente y colapsa.

Todo lo que se ha revelado

Además, el canon de lo 'perfecto' cambia con el tiempo, y para bien. Por eso nos gustan tanto Los Simpson: porque los vemos discutir. Eso sí, hay cosas que ya no hacen gracia, y en 2023 la propia serie dejó claro que Homer ya no estrangula a Bart porque "los tiempos han cambiado". Así que bienvenida la imperfección. Cuando en una familia no se habla de lo que molesta, se convierte en una olla exprés. Y cuando llegan momentos difíciles, como repartir una herencia tras un fallecimiento, los conflictos afloran. No aparecen de la nada: estaban ahí, solo que tapados. Me quedo con la relación entre madre e hijo y con ese homenaje a las madres. Ana Wagener describe a Consuelo como una mujer de una generación que carga con la mochila de "haber sido educadas para cuidar a los demás.

«Se nos trata de vender la familia perfecta y, a la que te pones a escarbar un poco, prácticamente nadie cumple con ese paradigma»