Ahora, 17 años después y en tiempos de IA, cinco de ellas repiten la hazaña. Me fascina el paso del tiempo. No soy la misma persona que hace 20 años, y lo agradezco.

Lo que se sabe hasta ahora

  • Ahora me veo mucho mejor en todos los sentidos.
  • Lo que tenemos por dentro, lo que nos pasa, incluso lo que pensamos, se refleja por fuera.
  • Y hoy puedo decir que me gusta lo que veo en el espejo, la imagen que me devuelve, pero porque veo mucho más allá de la figura.
  • En mi familia, tanto mis hermanos como yo, siempre estuvimos muy protegidos.
  • Así que, cuando con 18 años te vas de casa a vivir la aventura de intentar cumplir tus sueños, porque te han dado el trabajo de tu vida, y llegas a la gran ciudad, no ves maldad en la gente.
  • Cuando te dicen algo, piensas que es sincero y decides fiarte de tu entorno.

En detalle

Y ahí ocurre algo que, echando la vista atrás, piensas: “Madre mía, me podía haber asesorado mejor”. Pero, claro, en ese momento no lo sabía, y es que estar mal rodeado es una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida. De eso no te das cuenta con 20, con 30 puedes intuirlo, y con 40 ya lo tienes claro.

Llegas a un punto en el que atesoras la seguridad suficiente como para decir lo que piensas y poner límites, que me parece la libertad absoluta". La chica de la portada de 2009 no sabía marcar una línea. De hecho, observo que tengo incluso un poco de inseguridad y miedo, como si pensara: “¿Qué está pasando aquí?”.

Yo no controlaba nada de lo que estaba a mi alrededor. Y en eso ha tenido mucho que ver Lucas, mi hijo, porque ahí no existía, llegó en 2013. La maternidad te cambia la perspectiva de todo.

La historia en profundidad

No eres tú y tus sueños, tú y tu trabajo. Desde ese año, todo se focalizó en mi hijo, y fue increíble, como una especie de hechizo. De repente vi las cosas superclaras y empecé a actuar de otra manera". Tuve la gran suerte de muy jovencita saber lo que quería, y las metas profesionales que tenía en 2009 las he podido cumplir. Todo lo que soñaba relacionado con mi profesión, me ha sucedido, por esa razón la lista de deseos se ha simplificado, que no quiere decir que haya perdido la pasión, sino que quiero seguir haciendo cine, proyectos que me emocionen, me entretengan y, sobre todo, en los que siga aprendiendo". Cuando posé para aquella portada no pensé: “Qué horror, sin Photoshop”. Tengo mis inseguridades, pero me veo estupenda. El retoque es una herramienta que, si se utiliza bien, embellece la imagen, aunque, cuando hay un exceso, resulta terrible, igual que con la IA. Así que me.

«Todo se focalizó en mi hijo. De repente vi las cosas superclaras y empecé a actuar de otra manera»