La tradicional En'yūkai congregó a cerca de mil quinientos invitados del mundo de la cultura, el deporte, la ciencia y la política en el jardín de la residencia imperial en Tokio, un acto de cortesía que siempre presiden los emperadores Naruhito y Masako. Más allá de los saludos y de los coloridos kimonos de las princesas, esta cita semestral, que se desarrolla cada primavera y otoño, volvió a evidenciar una notable ausencia. Paradójicamente, el gran ausente es a la vez el gran protagonista del futuro de la dinastía: el príncipe Hisahito.

Lo esencial, en breve

  • Con 20 años recién cumplidos y habiendo completado ya sus ceremonias formales de mayoría de edad, Hisahito de Akishino ocupa un papel absolutamente crucial e inédito.
  • Al ser el único varón de su generación, recae sobre sus hombros una responsabilidad titánica de cara al futuro: la supervivencia misma de la línea sucesoria del Trono del Crisantemo.
  • Más ahora que la propuesta de adoptar varones con sangre imperial que puedan perpetuar la dinastía está siendo cuestionada.
  • Como segundo en la línea de sucesión, por detrás de su padre, el príncipe heredero Fumihito, el joven carga con el peso de garantizar la continuidad de la monarquía hereditaria más antigua del mundo en un Japón que debate intensamente.
  • Esta condición de futuro emperador se ha hecho notar en su agenda reciente.
  • Hisahito se ha incorporado activamente a numerosos actos institucionales de alto nivel.

El contexto

Se le ha visto participar con solemnidad en banquetes de Estado en el Palacio Imperial, asistir a ceremonias oficiales y recibir a herederos y dignatarios extranjeros. Sin embargo, este notable paso al frente contrasta con su sistemática evasión de las garden parties. Cada monarquía prepara a sus futuras generaciones en base a su propia historia, las funciones que les reserva su marco normativo y a la par lo que demanda la sociedad.

En ese sentido, la Casa Imperial no se puede comparar con una monarquía occidental y mucho menos con una árabe. El papel que tiene la realeza japonesa está sumamente limitado y centrado en preservar la tradición y unidad familiar, es por ello que su posición y exposición está muy meditada. La versión oficial recurrente es que la prioridad absoluta de Hisahito de Japón son sus estudios superiores en la Universidad de Tsukuba.

En este caso, circula el argumento de que en días laborables, como es el caso de esta última fiesta en el jardín, el príncipe debe estar pendiente de sus exigencias académicas, clases, estudios y responsabilidades como cualquier otro estudiante. No obstante, si se lee entre líneas, subyacen razones de fondo mucho más complejas vinculadas a la estrategia de imagen de la corona. En primer lugar, destaca el formato imprevisible de una "garden party.

La nota completa

Las fiestas en el jardín son un formato que tienen muchas monarquías, dicen que fue un invento de la británica reina Victoria, que se extendió y se mantiene a día de hoy porque es la recepción que permite cumplir con una gran número de invitados en poco tiempo. No obstante, es un formato que implica algo más de riesgo y rodaje. A diferencia de un banquete de Estado con un guion milimétrico y cerrado, este evento exige interactuar de forma espontánea con cientos de ciudadanos bajo el escrutinio de decenas de cámaras que transmiten cada gesto en directo. Un entorno masivo donde cualquier mínima timidez o respuesta dubitativa sería analizada con lupa. En segundo lugar, la prensa local señala un deseo evidente por parte de su entorno de no exponerlo. En este sentido se dio un episodio realmente duro, cuando toda la familia Akishino se fue a despedir de la princesa Mako, que había vivido.