Báñez, solía desplazarse habitualmente en este corredor ferroviario por sus compromisos institucionales y profesionales. La incertidumbre había rodeado la situación de Fátima Báñez durante horas tras confirmarse que viajaba a bordo del tren siniestrado a la altura de Urda, en el que se desplazaba hacia Sevilla para participar en el acto del Día de la Empresa. Fuentes del Partido Popular y de la patronal confirmaban que la exministra y presidenta de la Fundación CEOE se encontraba entre los pasajeros inlocalizables en los momentos posteriores a la colisión, lo que desató una profunda inquietud entre sus seres queridos (que se desplazaban hacia la estación de Huelva.
Los datos duros del caso
- Iba en el vagón más perjudicado" La inquietud sobre la situación de Báñez crecía tras las declaraciones del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien confirmaba en una breve entrevista en Mediodía COPE.
- Pese a la gravedad del dato, el mandatario autonómico apelaba a la máxima prudencia para no precipitar conclusiones, recordando que en este tipo de catástrofes "hasta cierto punto es normal que no funcionen los móviles" debido al impacto.
- Ante la falta de contacto y la imposibilidad de dar con su paradero entre el caos de la evacuación y los traslados hospitalarios, responsables públicos como el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, llamaron a la prudencia señalando que era.
- Sin embargo, horas después se confirmaba el terrible y fatal deselance al encontrar su cuerpo sin vida.
- En el ámbito personal y familiar, Fátima Báñez había mantenido siempre un perfil de estricta discreción.
- Estaba casada con Jaime Alonso, profesional vinculado al sector bancario, con quien tenía dos hijos en común, quienes hoy lloran desconsolados su fallecimiento.
Para entender la historia
A lo largo de su trayectoria pública, la exministra había blindado celosamente la privacidad de su entorno, limitando las referencias a su vida privada al dato de su enlace y la crianza de sus hijos, repartiendo habitualmente su tiempo entre sus múltiples responsabilidades en Madrid y sus raíces familiares en Huelva. Fátima Báñez García nació el 6 de enero de 1967 en San Juan del Puerto, un municipio de la provincia de Huelva, en el seno de una familia de tradición empresarial vinculada al sector de la construcción y los negocios locales. Formada académicamente en el ámbito económico y jurídico, se licenció en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia.
Esta sólida base técnica y su marcado perfil analítico marcaron desde sus inicios su aproximación tanto a la gestión privada como a la actividad pública. El momento culminante de su carrera institucional llegó en diciembre de 2011, cuando Rajoy la designó ministra de Empleo y Seguridad Social en un contexto de profunda recesión y con las tasas de desempleo en máximos inéditos. Desde ese departamento, Báñez se convirtió en una de las figuras clave del gabinete al liderar la reforma laboral de 2012, una de las transformaciones normativas más trascendentes y debatidas de la democracia española reciente.
Durante sus casi siete años al frente de la cartera —lo que la convirtió en una de las ministras más duraderas del Ejecutivo de Rajoy, asumiendo temporalmente a la par la cartera de Sanidad en 2016—, centró sus esfuerzos en la contención del paro, la sostenibilidad de las pensiones y la negociación con patronal y sindicatos. Tras la moción de censura de 2018 y el posterior relevo en la dirección de su partido, Báñez optó por cerrar su ciclo en la primera línea parlamentaria. En diciembre de 2019 asumió la presidencia de la Fundación CEOE.
«La inquietud sobre la situación de Báñez crecía tras las declaraciones del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien confirmaba en una breve entrevista en Mediodía COPE que la información sobre su paradero seguía siendo muy escasa:»

