Ha sido en este emblemático edificio donde el rey Guillermo-Alejandro, la reina Máxima y la heredera al trono neerlandés han ejercido de anfitriones de los miembros del Consejo de Estado, que se han trasladado hasta el lugar para convertir su presencia en un auténtico despliegue de diamantes. Un banquete marcado por la rigurosa etiqueta y la solemnidad, que se desarrolla cada dos años en este enclave situado en La Haya, una de las sedes oficiales de la Familia Real. Un momento en el que la historia y el protocolo se han dado la mano para ser testigos de la sofisticación de la reina Máxima, quien no ha dudado en desempolvar algunas de las alhajas más destacadas del joyero real, protagonizando así otra de sus grandes noches en territorio neerlandés.

Lo que se sabe hasta ahora

  • Para la ocasión, la reina Máxima ha lucido sobre su hombro un imponente broche de diamantes cargado de historia.
  • Un brillo que ha combinado con una de sus pulseras fetiche, ya habituales en este tipo de banquetes, donde la sofisticación forma parte de la norma.
  • No obstante, ha sido la princesa Amalia quien ha sorprendido al prescindir de joyas de gran valor, apostando por una imagen de lo más elegante en una noche marcada por sus recientes avances en el ámbito militar.
  • Y es que la primogénita de Guillermo y Máxima ha dado un nuevo paso en su trayectoria institucional, pues hace apenas unos días se convirtió en sargento durante una travesía a bordo de un buque escuela noruego, completando así su formación.
  • Un momento en el que la heredera al trono ha dejado a un lado el uniforme militar para escribir otra página de su historia, en la que la sofisticación y las responsabilidades que algún día asumirá con su llegada al trono comienzan.
  • Y es que su presencia en este tipo de actos no es ocasional, y tampoco forma parte de un escenario en el que su asistencia sea meramente eso.

En detalle

La princesa Amalia asiste a los banquetes del Consejo de Estado en el Palacio de Noordeinde debido a su rol constitucional como heredera al trono. Al cumplir la mayoría de edad, la princesa de Orange asumió automáticamente un asiento oficial en este prestigioso órgano asesor del Gobierno, lo que marca el inicio formal de su preparación para su futuro papel como jefa de Estado. En realidad no es una invitada más, pues este enclave es donde Amalia ejerce activamente como coanfitriona. © ¡HOLA!