En un arresto ordinario alguien le disparó, y se dijo que habían sido sus propios compañeros, que lo odiaban por haberles fastidiado el tinglado. Pero Frank sobrevivió, escribió su biografía y vendió tres millones de ejemplares. La corrupción despierta interés porque todos, hasta el más santo de nosotros, lleva un tramposo dentro.

Puntos clave

  • Algunos apuntes sobre el británico James Daunt, el CEO que ha tardado siete años en convertir a la mohosa Barnes & Noble en una respetada cadena de librerías, la más importante de EE. UU. (copa el 20% del mercado).
  • Ha visitado en persona las dos mil tiendas de la cadena.
  • Ha abierto locales en ciudades poco sexy, pero que él creía importantes (las ventas le dieron la razón).
  • No tiene coche oficial, va en bicicleta.
  • Su oficina es pequeña y cutre, con pilas de libros amontonadas.
  • En su juventud tuvo una librería independiente.

Los antecedentes

Ha devuelto el poder a los jefes locales de las librerías, porque cree que son quienes mejor conocen su barrio. Cree que «el online es poderoso, pero no excitante. Nada puede sustituir una visita a una librería bien pensada» (estoy de acuerdo).

Estudia los recorridos y la iluminación de cada local. Con su asesoría a editoriales ha logrado cambiar decenas de cubiertas horrorosas de libros (y, al cambiarlas, se vendieron mejor). No cree en vender “chorraditas” (libretas, muñecos, chicherías, tazas, gadgets, totes, etc).

Es un lector de morro fino y muy buen empresario. Los amish, expertos carpinteros, reparan gratis las casas de los vecinos (sean amish o no) tras los tornados y huracanes. Aprenden el oficio desde niños.

Todo lo que se ha revelado

Si me permitieran no tener hijos y seguir comiendo Kinder Bueno, me hacía amish. La vida ha sido muy generosa conmigo por ahora y nunca he pasado por una depresión, ni siquiera cuando perdí a mis padres. Pero he visto de cerca sus estragos en amigos. Lo peor es que no solo oscurece su presente, sino que cubre con una neblina todos sus logros del pasado. En una tragedia uno sospecha que hay decenas de detalles previos minúsculos que se han ido abandonando con el tiempo, por dejadez o por ignorancia. Esas microdecisiones no son peligrosas por separado, pero cuando el azar las une ocurren las desgracias. También ha habido un cambio imperceptible pero irreversible en la ética del trabajo. No me ocupo yo, te ocupas tú; esta responsabilidad no recae en mí; estaba pendiente pero no se hizo; yo creí que esto iba así, etc. No estoy pensando solo en el accidente de tren de Toledo, que pudo ser.

«Con dinero compraría silencio y desaparición»