Si disfrutaste en Netflix de la serie 'Las abogadas', habrás visto llevada a la ficción parte de la apasionante vida de Manuela Carmena, jueza, magistrada y alcaldesa de Madrid entre 2015 y 2019. Sus años al frente del Ayuntamiento supusieron un soplo de aire fresco para los madrileños, que vieron en su carisma y buen hacer una esperanza ante tantos recortes y políticas neoliberales: mejoras de los espacios urbanos públicos, medidas de transparencia, fin a los desahucios, proyectos para la inserción de jóvenes. Manuela Carmena conocía como nadie los vericuetos legales, sociales y políticos de una ciudad que le vio nacer en 1944.
Los datos duros del caso
- Se formó en el colegio de las Damas Negras, y en 1960 empezó a estudiar derecho en la universidad de Valencia mientras trabajaba en una fábrica de mermeladas con el Servicio Universitario del Trabajo, bajo mandos falangistas.
- Pero esto le sirvió para acercarse al mundo obrero y crearse una conciencia opuesta al franquismo.
- Tras licenciarse en 1965, se afilió al PCE, entonces ilegal, y junto a otros compañeros de partido y del sindicato CC.OO. inauguró un despacho de abogados en la calle Atocha, especializado en defender a trabajadores despedidos, detenidos.
- Ya casada y madre de dos hijos, prosiguió su labor como abogada a pesar de las numerosas detenciones por su afiliación a la izquierda.
- De hecho, el 24 de enero de 1977, salvó su vida al no encontrarse en el despacho de Atocha cuando entraron unos pistoleros de ultraderecha que asesinaron a quemarropa a varios compañeros abogados.
- Los primeros años de la Transición pillaron a Manuela Carmena desencantada del PCE; en 1981 abandonó el partido y se centró en la judicatura.
Para entender la historia
En 1993 fue elegida magistrada-juez decana de los juzgados madrileños y se distinguió por su carácter progresista: era partidaria de una reforma en la judicatura para evitar burocracias indeseadas, se manifestó a favor del aborto, reclamó la legalización de las sustancias derivadas del cannabis y fue una de las primeras en abrir el melón de los desahucios de familias que no podían pagar la hipoteca. En diciembre de 2010, tras 45 años en el mundo del derecho, se jubiló, pero no abandonó la vida pública. Siguió abogando desde internet por una reinvención de la justicia, fue asesora de Derechos Humanos para el Gobierno vasco y difundió algunos libros en torno a la idea de cambiar la política.
En mayo de 2015, concurriendo como aspirante por Ahora Madrid, se llevó la alcaldía y descubrió una nueva faceta en su vida, la de política. Carmena es una de esas políticas cabales, de la vieja escuela, intelectual y gran parte de esa cultura le viene de su pasión por la lectura, como comentó en un vídeo de El País. En él, comentaba cuáles eran los libros que más le han gustado y emocionado.
Por ejemplo, mencionó 'Heidi', de Johanna Spyri, como uno de los libros que le fascinaron de niña: "Me ha gustado leer muchísimo, siempre, siempre, siempre, y nunca he dejado de leer", declara. En el vídeo reconoce la inmensa cultura y las reflexiones surgidas de la lectura de ensayos y novelas ("tiene que ser muy buena para que me interese; me parece que lo que me cuentan no es nada comparable a lo que yo he vivido", explica jocosa) y señala que la lectura debería ser una actividad obligatoria para los políticos. Me parece que todos los políticos tenían que leer, por lo menos, dos libros al mes.
Elementos adicionales
Y estoy segura de que no leen ninguno. Estamos ante una clase política que no solamente es que se está reduciendo a no profundizar en lo que nos separa o lo que nos une, sino que se está exclusivamente especializándose en la descalificación, grosera, mentirosa, etcétera, sin contenido. Y no tienen contenido porque no se alimentan, los libros te alimentan", explica Carmena. Totalmente de acuerdo, una vez más. Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores series de terror de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que leer. Siempre suele decir que la vida no le da para todo: libros, agenda, música, ocio, cine.
«Todos los políticos tendrían que leer dos libros al mes y estoy segura de que no leen ninguno»

