Las directoras de ELLE –desde su nacimiento, en 1986 con Elvira Aguilar, hasta 2010, año en el que Benedetta Poletti sustituye a Susana Martínez Vidal después de 18 años en el cargo– nos cuentan sus retos, triunfos, sueños... al frente de la revista. dr ELVIRA AGUILAR ( 1986-1988) Lanzó ELLE en España con mucho. Hoy, con 86 años y después de una vida ligada a la comunicación, ‘farmea aura’ con sus nietos sin perder esa curiosidad que siempre le ha hecho triunfar. Retos que encontraste.

Los datos duros del caso

  • También quería convencer a la editorial francesa de que ELLE debía tener una personalidad propia y contenidos hechos aquí, sin ser solo un satélite de la revista original, mientras aceptábamos su apoyo, sobre todo en moda.
  • Y lo más importante: dar con la fórmula que reflejara la personalidad de la mujer española de esa época.
  • Los ochenta fueron años llenos de esperanza y optimismo.
  • Las mujeres estábamos liderando el cambio, nos habíamos puesto a la cabeza de la transición y éramos abiertas y libres, vestíamos alegres y con color, ocupábamos cada vez más espacio y éramos dueñas de nuestros cuerpos y nuestros destinos.
  • Trajimos lo mejor del feminismo y la modernidad de Europa a unas españolas con ganas de apuntarse a todo.

Para entender la historia

En dos años, cuando salí, ELLE era la revista femenina número 1, como ya anticipaba su primera portada». Sientes orgullo de… «Haber sido una buena directora de una pequeña orquesta, de haber dejado un buen recuerdo y de haber impulsado esos vientos de modernidad que tanto buscábamos en la transición». Una anécdota.

Y a los 22 años, sabiendo que iba a visitar París en un viaje de fin de carrera, escribí al ELLE declarando mi amor por la revista y diciéndoles que quería conocerla por dentro… ¡Y me llamaron! Me enseñaron la redacción, me llevaron a peinarme con Alexandre (el asesor de imagen más reconocido de la época), me invitaron a un desfile de Christian Dior… Salí entusiasmada y más enamorada todavía de la revista. Dirigirla más de 20 años después fue cumplir el mejor sueño posible.

Un personaje que te ha marcado «Más que personajes, las personas. Me importan más y allí, en aquella redacción, había personas maravillosas». Ayer y hoy.

Elementos adicionales

Estoy orgullosa de haber tenido una vida laboral larga e intensa, siempre relacionada con la prensa y la comunicación. Ahora soy una abuela con la curiosidad intacta, que farmea aura muy cerca de sus nietos, y siempre rodeada de revistas, libros y periódicos; siempre con ganas de leer, visitar y conocer lo nuevo…». El papel de ELLE «Reforzar el equilibrio y la compatibilidad del ahora con señalar el camino del futuro. Y, por supuesto, disfrutar y apoyar el poder de las mujeres y la solidaridad para resolver tantas causas pendientes. No hay glamour sin ese compromiso». ¿Su fuerte? «Desde una estética alegre y refinada, con sutileza y, a la vez, con firmeza, apoyar e impulsar esos valores y el empuje de las mujeres». Lo harías de otra manera «Quitaría las fichas de tricot y los patrones… ¡Qué pereza! Lo que echas de menos «A estas alturas de mi vida, la adrenalina de una redacción.

«Haber dado con esa fórmula junto con el equipo. Trajimos lo mejor del feminismo y la modernidad de Europa a unas españolas con ganas de apuntarse a todo. En dos años, cuando salí, ELLE era la revista femenina número 1, como ya anticipaba su primera portada»