Es su intimidad, oscuridad y diversidad las que hacen que este lugar sea el idilio perfecto para disfrutar entre dos La última vez que viajé a Lanzarote entendí por qué Pablo Neruda solo necesitó de dos personas y una isla para convertir La noche en la isla en una historia de amor. Hay algo en la intimidad que define estos destinos, la forma en que acotan el mundo, que transforma un viaje en pareja en una escapada romántica. Lanzarote, por añadidura, goza de una personalidad que rompe el arquetipo que nos hace pensar que una isla necesita ser paradisiaca para ser escenario de estas historias.
Los datos duros del caso
- Oscura, misteriosa, abrupta y salvaje.
- Un recorrido por la isla es suficiente para descubrir que su recorrido parece creado a partir de pequeños flechazos: del mar con la montaña, del hombre y la vid, de la aventura con el mar, y de César Manrique con la isla que marcó su obra.
- Si de conquistar se trata, ¿qué mejor que hacer este viaje en pareja?
- Puedes investigar, relajarte, descubrir, o, sencillamente, no hacer nada.
- Solo así descubres que este destino es atemporal, y que no hace falta que sea febrero, ni que haya alguna fecha especial que invite a celebrar el amor.
- Si dejas que la belleza de sus pueblos guíe tu itinerario, entonces la primera parada debería ser Teguise.
Para entender la historia
Sumido en el encanto de una villa inédita del siglo que en su día fue capital de la isla, su historia se remonta al siglo XV. De aquel pasado se conserva intacto su casco antiguo, que hace velada de ser uno de los mejor conservados de todo el archipiélago. Aquel esplendor invita a comenzar el paseo por sus calles en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe y, ya de ahí, seguir recorriendo las calles.
En cualquier esquinazo puedes descubrir otros edificios célebres, como el Palacio Spínola o el Callejón de la Sangre, conocido por las historias de piratas. Sí que tendrás que salirte un poco del trazo urbano para poder ascender al Castillo de Santa Bárbara, pero incluso desde la altura que brinda el volcán sobre el que se asienta, el perfil de Teguise acompaña a la visita. Cuando se busca una escapada romántica, lo primero no es pensar en qué hacer, sino en dónde dejar que suceda.
Por eso, el hotel se convierte, en cierta medida, en un punto donde el romanticismo convive con el hedonismo. Entre la vibrante vida de Puerto del Carmen aparece el hotel Fariones, un anfitrión con experiencia, si tenemos en cuenta que hace 60 años se convirtió en el primer hotel de cinco estrellas de la isla. El primero en demostrar que el turismo puede convivir con el entorno, que el lujo no es irruptivo, sino que puede actuar de anfitrión.
Elementos adicionales
Es el momento para vivirlo, ¿te había dicho ya que es su 60 conmemoración? Aquí las mañanas comienzan en su restaurante principal, donde la fruta y los quesos locales provenientes de su Finca de Uga despiertan el paladar; y el día termina en pareja, viendo el atardecer dentro de uno de los jacuzzis que sobrevuelan el arenal del hotel, para terminar en una cena para dos en su restaurante japonés Kaori Fusion Restaurant, culminando la velada con unos cócteles en la terraza. En su catálogo ofrece el ritual de relajación y desconexión en pareja, que ofrece una exfoliación corporal, un y un tratamiento de hydra facial. Queda para otro momento el circuito wellness, una experiencia de 120 minutos que incluye duchas aromáticas, sauna seca y vapor, sigue con contrastes de hielo y termina en una piscina dinámica; después, puedes volver al jacuzzi exterior y zonas de descanso frente al mar.

