Un pequeño restaurante del Chinatown madrileño al que siempre querrás volver. dr "Un bar de tapas creativo entre España y Asia. De esta forma, simple y directa, define Ángel Francisco Pérez, ‘Furi’, Nato Robata & Tapas Bar, un pequeño restaurante con una carta breve, producto de temporada y cocina de mercado, y, sobre todo, con una propuesta que tiende puentes entre esos dos mundos: por un lado, las tapas españolas y, por otro, los recursos. Una idea que este chef salmantino lleva mucho tiempo gestando: desde que empezó a estudiar cocina, "a los 16 años", precisa.

Lo esencial, en breve

  • El proyecto nació con una voluntad clara: apostar por un formato íntimo y mantener la cercanía.
  • Nunca tuve las ganas ni la intuición de abrir un restaurante grande, ni de estrella Michelin ni nada.
  • Siempre tuve claro que quería montar un espacio pequeño para tenerlo todo controlado y que fuera muy cercano, muy de barrio", explica.
  • A principios del año pasado encontró el espacio que llevaba tanto tiempo buscando.
  • Un buen día salió de su casa, en el barrio de Comillas, en Carabanchel, para pasear con su perro por Moscardó, en Usera, uno de los barrios más multiculturales de Madrid.
  • Allí descubrió un local vacío en una esquina de la tranquila calle de Elisa, por la que apenas pasaba gente.

El contexto

El establecimiento había albergado durante años una tienda de alimentación y una panadería. Y eso era justo, justo lo que ‘Furi’ estaba buscando. Siempre me han gustado los espacios que tuvieran un alma anterior y que no estuvieran en una calle de paso.

Odio las multitudes, odio que esté todo lleno. Al final, creo que el concepto que monté fue que la gente viniera a mí ", explica. El azar le llevó hasta el local, sí, pero fueron su intuición ("Me guío por mi instinto y por lo que me gusta") y su experiencia vital y gastronómica las que le ayudaron a decidir qué quería montar allí: un bar de tapas.

Y es que ‘Furi’ creció con esa forma de comer ligada a las barras de toda la vida. Cuando salíamos por Salamanca el sábado por la noche y el domingo estábamos de resaca, nos íbamos a un bar y pedíamos una croqueta, un pincho de tortilla, una tostada de bacalao… La idea era comer muchas tapas a lo largo de unas cuantas horas, con cerveza o refrescos ", rememora. A esa cultura tan castellana –y tan española, por supuesto– del tapeo le sumó otra costumbre, en este caso asiática, que a la par encajaba con su manera de entender la cocina: “¿Y qué hacen los asiáticos?

La nota completa

Y, sobre todo, los japoneses comen en porciones pequeñitas ”, explica. Pero para entender cómo llegó hasta aquí, conviene echar un poco la vista atrás. Tras formarse en cocina, ‘Furi’ comenzó a trabajar en propuestas tanto creativas como tradicionales, en su Salamanca natal y en Madrid, donde pasó por restaurantes como Dassa Bassa, Loft 39 y hasta una brevísima etapa en StreetXO. Y no fue hasta más adelante cuando decidió volcarse en la gastronomía oriental. Lo hizo en Tsunami, en la madrileña calle Caracas, y después se trasladó a Londres para incorporarse a Nobu, donde permaneció casi cinco años. Y hasta pasó Accra, la capital de Ghana, donde se hizo cargo de Santoku, otro restaurante japonés. De esa inmersión en la cocina asiática nació una de las dos almas de Nato, reflejada a la par en su nombre. A la hora de elaborar sus tapas, ‘Furi’ apuesta por el fuego y las brasas,.

«Un bar de tapas creativo entre España y Asia»