Ese es el caso de la princesa Leonor, quien pronunció su octavo discurso en los Premios Princesa de Asturias luciendo dos pendientes que guardaban entre sí una historia de recuerdo, admiración y legado. El pasado viernes la heredera al trono decidió seguir unos pasos que llevan forjándose siglos a través de la historia. Un paso que primero dio Irene Urdangarin, hija de la infanta Cristina, pues fue ella la primera de las nietas de la reina Sofía en aparecer con unas alhajas de quien lleva sosteniendo el peso de la Corona durante cincuenta años.

Claves de la historia

  • Fue en octubre de 2024 cuando un gesto más que destacado pasó desapercibido.
  • El enlace matrimonial entre Teodora de Grecia y el abogado Matthew Kumar, en la Catedral de la Anunciación de Santa María de Atenas, consiguió reunir a los miembros de ambas dinastías, siendo los pendientes de la joven Irene un espejo.
  • Aquel día, la décima en la línea de sucesión al trono lució dos piezas del joyero privado de doña Sofía, anticipando el gesto que la princesa Leonor repetiría el viernes al rescatar los rubíes que doña Sofía siempre ha lucido junto.
  • Irene llevó con sobriedad unos pendientes de diseño estilo candelabro, elaborados en oro con zafiros y piedras de luna en talla pera.
  • La tonalidad azul, combinada con su estilismo, convirtió su asistencia en una declaración silenciosa: la constatación de que el legado joyero de la reina comenzaba a circular entre las nuevas generaciones de la familia, tal y como adelantó.
  • Este relevo generacional ha alcanzado su punto álgido con la heredera en el escenario de los Premios Princesa de Asturias.

De dónde viene la noticia

Allí, Leonor deslumbró con los imponentes rubíes cabujón engastados en oro y diamantes que pertenecieron a la reina Federica de Grecia, quien los regaló a su hija con motivo de su enlace con don Juan Carlos en 1962. Una valiosa herencia inédita y familiar que ambas nietas han reivindicado en dos de las citas institucionales y sociales más señaladas de los últimos tiempos. Esta manía no deja al margen a Victoria Federica.

Aunque no ha recurrido a piezas del cofre de doña Sofía, el tributo de la quinta en la línea de sucesión al legado dinástico no se queda atrás. En octubre de 2022 protagonizó un significativo guiño inédito al lucir una joya de la reina Victoria Eugenia durante el décimo conmemoración de la revista FASHION, del grupo ¡HOLA!. Se trataba de una sortija de su tatarabuela diseñada con un rubí central de talla cabujón de 5,77 quilates, orlado de diamantes, sobre una montura de oro amarillo con garras de platino; una pieza inédita que adquirió la firma de joyería vintage Ignacio Torres en una subasta de la casa Segre.

Este homenaje a las damas de la dinastía trasciende el valor estético del aderezo: es la forma en que la nueva generación borbónica reescribe la historia de sus joyas, con la mirada siempre puesta en la princesa Leonor como el relevo más inmediato de la Corona. © ¡HOLA!