Con total naturalidad, Nadal ha relatado cómo su día a día está condicionado por los horarios escolares y familiares de sus dos pequeños, Rafael y Miquel. Lejos de la rigidez de los circuitos de la ATP, su prioridad absoluta consiste en estructurar la agenda en torno a ellos. Desde que colgó la raqueta, Rafael Nadal disfruta de una vida en la que el tiempo en familia y los placeres sencillos han recuperado su lugar.
Lo esencial, en breve
- Atrás quedaron las rutinas milimetradas por la alta competición, los viajes transoceánicos y la exigencia física implacable que marcaron dos décadas en la cima del deporte. © ¡HOLA!

