Así lo rememoró el propio escritor poco después de recibir el reconocimiento en El Hormiguero, programa al que regresa este jueves cuando se cumple un año de aquel momento tan especial. Y es que, aunque el Premio Planeta no es una competición al uso, para él supuso una auténtica victoria personal. Detrás de ese reconocimiento estaba igualmente la historia de un adolescente que, según sus propias palabras, vivió "un fracaso escolar y académico estrepitoso.

Claves de la historia

  • Aquel tropiezo resultaba especialmente difícil de encajar en una familia en la que los estudios tenían un enorme valor.
  • Procedentes de un entorno humilde, la formación había sido la herramienta que les había permitido mejorar su situación.
  • Del Val contaba que tiene once primos del lado de su familia materna y que todos ellos eran ingenieros; él, por tanto, fue el único que no pasó por la Universidad.
  • Sin embargo, el tiempo igualmente ha demostrado que el triunfo académico no es la única vía para desarrollar el talento.
  • Convertido en uno de los escritores y comunicadores más reconocidos del país, Juan del Val ha acreditado con creces su valía profesional, desmontando la idea de que las dificultades escolares determinan necesariamente el futuro.
  • Ese fracaso a mí me creó una herida; una herida que yo no sabía solucionar, y esa herida se la trasladé a mis padres", confesaba.

De dónde viene la noticia

Al final tú ves a tu hijo sufrir, tú sufres y ves que no hay salida". Por eso creyó durante mucho tiempo que su fracaso escolar era a la par el fracaso de ellos "y que los estaba convirtiendo en alguien que había fracasado en mi educación , con un montón de valores que me habían dado, y eso me marcó hasta un punto en el que salí y salí mal". Sin duda, un peso demasiado grande para un adolescente, más aún teniendo en cuenta que dicho fracaso "venía condicionado por un montón de circunstancias", según decía el propio autor sin entrar en más detalles.

Sobre ello hemos hablado con Esther Verdaguer, doctora en Psicología y coordinadora del Centro de Psicoterapia Itersia, quien pone el foco en aspectos clave que a menudo pasan desapercibidos para las familias. El objetivo no debe ser únicamente aprobar, sino comprender qué está ocurriendo y ayudar al adolescente a recuperar su motivación y su sensación de capacidad. Juan del Val ha hablado de "años de sufrimiento y mucho dolor" tras su fracaso académico.

Juan del Val ha explicado que su fracaso supuso una decepción para él y para su entorno. Si ya, por lo general, el fracaso escolar es una decepción para la familia, en el caso del autor lo fue más porque los estudios fueron lo que permitieron a sus padres crecer y salir de un entorno poco propicio. Además, por parte de madre son 11 primos y todos ingenieros; el único que no ha pasado por la Universidad es él.

El desarrollo de la historia

Cuando un adolescente crece en una familia en la que los estudios universitarios representan el triunfo y la posibilidad de mejorar las condiciones de vida, puede sentir que tiene la obligación de seguir el mismo camino. Si, por otra parte, todos sus primos han ido a la universidad, puede compararse constantemente con ellos y experimentar sentimientos de inferioridad, frustración o vergüenza. Esta presión puede convertirse en un impulso cuando el joven la interpreta como una motivación y cuenta con apoyo emocional para alcanzar sus objetivos. Sin embargo, puede convertirse en un lastre cuando siente que debe cumplir esas expectativas para ser querido, aceptado o considerado valioso por su familia. En estas circunstancias, el adolescente puede llegar a construir su identidad desde la comparación con los demás, en lugar de descubrir sus propios intereses y capacidades. Por eso, es.

«La identidad no debe quedar definida por una etapa difícil de la vida, sino por la posibilidad de aprender, cambiar y construir nuevas oportunidades»