El soberano ha protagonizado su primer banquete de Estado para dar la bienvenida a los miembros del Gobierno en una solemne velada marcada por el protocolo y los deslumbrantes diamantes que la princesa Ingrid y la reina Sonia han elegido para la ocasión, alhajas que encierran una historia cargada de significado. La asistencia de la joven princesa no responde únicamente a un acompañamiento institucional como en anteriores citas, sino que esta vez debuta tras haber hecho historia en el país al convertirse en la primera heredera directa en jurar la Constitución tras alcanzar la mayoría de edad. Una nueva posición asumida tras la muerte de su abuelo que refuerza su estatus oficial, permitiéndole ya asumir funciones de Estado —como la regencia del país— si la situación así lo requiriese.
Puntos clave
- Ahora, ha estrenado una alhaja con guiño a su madre, tratándose de la tiara de amatistas la que ha querido posar sobre su testa en esta solemne ocasión.
- Se trata de una pieza cargada de simbolismo, pues tras el deslumbrante destello de sus amatistas y diamantes se esconde una historia que se remonta tres décadas atrás.
- El origen de esta tiara se sitúa en 1997, cuando el rey Harald V se la regaló a la reina Sonia con motivo de su sesenta cumpleaños; sin embargo, fue esta última quien, en 2004, decidió desprenderse de tan preciada joya para obsequiársela.
- Hoy, dos décadas después, es precisamente la joven heredera quien la luce sobre su cabeza en su gran debut institucional en la corte nórdica.
- Ingrid Alexandra ha completado el conjunto con unos destacados pendientes de diamantes que han iluminado los salones del Palacio Real de Oslo, firmando un instante de profunda emotividad en el que ha querido dar un paso al frente.
- Para ello, ha preferido dejar de lado la célebre tiara de círculos de Boucheron —aquella joya creada por la casa francesa hacia 1900 para la princesa Ingeborg de Suecia que recibió al cumplir la mayoría de edad y que presentó en 2022—.

