Garland propone en su libro una nueva lectura de la menopausia alejada de los tópicos, en la que aparecen sensaciones y síntomas no siempre mencionados (por ejemplo, el frío extremo frente a los manidos sofocos) y en la que el cuerpo en el que habitamos ya no es el conocido, se vuelve un completo extraño. De menopausia, edadismo, duelos por lo pasado y feminismo hablamos en esta entrevista. Aunque el relato definitivo es ficción, tenía muchas anotaciones de este período vital.
Claves de la historia
- Gracias a una amiga, me di cuenta de todo lo que había escrito sobre el tema y vi que tenía muchas cosas sueltas, muchos fragmentos, miles de anotaciones en cuadernos.
- Y me pregunté: "¿Cómo lo ordeno?
- Y armé una especie de rompecabezas con todo lo que había apuntado.
- Hay gente que lo hace porque se lo recomiendan los psicólogos, para entender lo que le está pasando, pero yo lo he hecho toda la vida para comprenderme a mí misma y saber lo que me sucedía.
- A veces empiezo pensando que quiero contar algo y luego sale de más abajo algo que no esperaba que apareciera; es muy fuerte, muy íntimo y yo estaba mirando para otro lado y no me había dado cuenta de que estaba dentro de mí.
- Creo que la escritura te la escritura nos domina totalmente.
De dónde viene la noticia
El lenguaje es mucho más fuerte que nosotros. La escritura te hace decir la verdad, te hace ver cosas que no verías. Hablar es un avance y estamos pudiendo vencer la vergüenza entre todas: si me pasa a mí y le pasa a todas no tengo por qué ocultarlo, hay que romper el tabú.
Como todo, siempre está el peligro de banalizarlo, de que cuando se hable mucho nos acaben diciendo: "Ay, ya, basta, no hablen más de eso". Hay personas que ya nos están pidiendo a las mujeres que nos callemos cuando acabamos de empezar. Muchas jóvenes vacilan en leer sobre la menopausia porque aún no les ha llegado.
Pero es bueno que tengas información porque, cuando te empiece a tocar, vas a entender que todos esos síntomas distintos tenían que ver con la menopausia y no vas a pensar que te estás volviendo loca. La bajada de estrógenos trae muchos síntomas y no se habla de ello, y para evitar el desconcierto, es buenísimo poder hablarlo. Mi abuela se murió a los 98 años; ojalá le hubiera podido preguntar.
El desarrollo de la historia
Mi madre está extrañada, le da un poco de vergüenza que hable de esto, no es un libro que le haya hecho muy feliz y tiene un sentimiento doble: por un lado, le admira que yo me exponga así y, por otra parte, ella era de los trapitos se lavan en casa. Muchas mujeres me han agradecido haber podido leer este libro, haber entendido que lo que les pasaba no les pasaba solo a ellas y poder sentirse acompañada. Yo lo escribí porque yo lo necesitaba, no lo hice pensando en los lectores. Me gusta que te alejas del tópico de los sofocos y hablas del frío que a la par pasamos las mujeres menopáusicas. Hay que buscar médicos que te oigan, buscar terapeutas si es que quieres que te oigan, que te presten atención, que no desestimen lo que te pasa, porque lo que te pasa es real y es superfuerte y triste y terrible. Es fortísimo, es mucho más fuerte de lo que nos cuentan. El puerperio, por ejemplo, es.
«Hay personas que ya nos están pidiendo a las mujeres que nos callemos cuando acabamos de empezar a hablar»

