Hay que reconocer que tener el placer cotidiano de un encuentro con Carlos Lopez-Otín está fuera de lo común. Cansado del cada vez más ensordecedor ruido que genera el mundo, vive prácticamente aislado, cerca de un acantilado en su Asturias querida. Como científico (y ser) ha enfocado su propósito en aliviar a la humanidad que se siente extraña diagnosticada con una enfermedad poco común como la de su amigo, discípulo y maestro Sammy Basso.

Los datos duros del caso

  • El biólogo italiano, afectado de progeria (síndrome de Hutchinson-Gilford), es el superviviente a esta enfermedad más longevo del mundo.
  • Llegó a cumplir 28 años con un diagnóstico que pronosticaba la muerte a los 13 años.
  • Dos años después del fallecimiento del biólogo italiano, el científico español saca su primera obra de narrativa de no ficción profundamente lírica, humana y luminosa.
  • Esta no es una biografía de Samy, es un relato sobre dos personas que se encuentran en un escenario que va cambiando.
  • Él primero fue alumno, luego discípulo y, a la postre, maestro.
  • Se convirtió en un maestro de vida para mí", cuenta el autor.

Para entender la historia

En sus páginas se exponen tanto las costuras biológicas de la progeria —esa mutación aleatoria que produce un envejecimiento acelerado—, como la evidencia de una amistad creciente extraordinariamente hilada con referencias culturales del cine, la música y la literatura. El libro es un elogio a la vida plagado de enseñanzas humanistas mostradas con la valentía de un joven que decidió exprimir cada segundo de aliento que le fue concedido. Un testimonio conmovedor donde el lector acompaña a Sammy en su breve pero exitosa carrera vital, descubriendo el verdadero significado de una existencia con sentido.

Vida, valores y felicidad: el testamento de un sabio El viaje junto a Sammy nos permite conocer el humanismo militante de Carlos López-Otín. Una guía maestra que le cuesta reconocer por pura humildad, pero que requiere atención, aunque solo sea por el desafío a las prisas y a la soberbia de la era que nos ha tocado vivir. Lo que nos distingue de los robots es que nosotros nos nutrimos de emociones y ellos de electrones.

Es muy emocionante hablar con el bioquímico asturiano para quien, la existencia cotidiana posee una dimensión mágica que supera la ficción: "Para mí la vida es asombrosa, lo mejor que tenemos. Es el realismo mágico más extremo que conozco, más incluso que el de la literatura". Y ese es uno de los grandes legados que dejó Sammy Basso al mundo y que ahora recoge López-Otín en su obra: "No había una batalla que librar contra mi enfermedad ni contra nadie.

Elementos adicionales

Era una vida para abrazar", escribió antes de morir el italiano. ¿Quién no tiene una adversidad hoy en día?", reflexiona Carlos invitando a dejar de ver el sufrimiento como un error de la biología. El entorno agresivo no sana, al contrario, lo habitual es que empeore todo. El exposoma es el conjunto de factores que influyen en nuestra salud y en la existencia general que se definieron como negativos, agresivos y perjudiciales para nuestra salud. Pero a quienes lo definieron así, se les olvidó recordar que a la par hay cosas buenas en el mundo. A esto hay que llamarlo afectoma, el exposoma amable y saludable de los afectos. Un arte en el que Sammy fue aprendiendo, porque al principio era un niño, y que se convirtió en maestro", cuenta con evidente emoción. Esa red de afectos como principal cimiento de vida choca frontalmente con una sociedad narcisista obsesionada con abolir el declive.

«La vida es un tiempo limitado que ha aumentado respecto al pasado. Tenemos más oportunidades de disfrutar, pero ahora hay que recordar en qué consiste verdaderamente disfrutar»