Viniendo de una larga saga de actores, Emilio ha estado siempre acostumbrado a vivir entre bambalinas y a viajar por España como ayudante, cargando los baúles con el atuendo y preparando la decoración de las obras de teatro de sus padres. Su madre, Irene Caba Alba, tuvo una carrera muy larga en el teatro y compitió en más de cuarenta películas. Su padre igualmente era intérprete, Emilio Gutiérrez Esteban.
Claves de la historia
- Así que inevitablemente sus tres hijos acabaron siendo intérpretes: Emilio, Julia e Irene Gutiérrez Caba.
- Aunque en su familia tuvieron triunfo y suerte, igualmente hubo épocas duras.
- Especialmente durante los años de la Guerra Civil (1936-1939), cuando se suspendieron el teatro y los rodajes.
- Su madre trabajaba en el Teatro Lara cuando acabó la contienda y después entró en la compañía de Teatro Infanta Isabel, un lugar con un ambiente bastante hostil dirigido por un empresario que, según Emilio, era un completo acosador.
- A pesar de esto, fue en este teatro donde su madre terminó trabajando toda su vida.
- Durante la posguerra las grabaciones fueron duras, ubicadas en los estudios de Madrid que habían quedado desmantelados, con jornadas largas y horarios complejos que hicieron especialmente dura la vida de los actores los primeros años.
De dónde viene la noticia
En su casa las cosas fueron más o menos bien y así acabó teniendo una infancia muy particular, viendo cómo sus padres entraban y salían de casa por distintas obras de teatro y cómo les incluían a él y a sus hermanas en las giras por España en una época en la que no era tan común viajar. Emilio rememora alguna de las anécdotas de su infancia en el podcast 'Por el principio', entre ellas algunos alimentos que nunca había visto antes en Madrid: "Yo conocí el azúcar con 5 años, y luego el chocolate y los plátanos en las islas Canarias en 1951, cuando ya tenía 9 años". Además, le gustó tanto el chocolate que se comió una caja entera de bombones, pero claro, terminó en una indigestión tremenda.
El cacao arribó a España con el descubrimiento de América, en 1520. En el siglo XVI, ya se había popularizado como bebida en los puertos de Andalucía, aunque se consideraba un producto de lujo. Un siglo después se fue extendiendo a otros países europeos y a principios del siglo XX, empezó a producirse y venderse en pastillas.
Empezaba a darse a ser común en las meriendas infantiles y en las cafeterías, pero en los años después de la guerra, el cacao empezó a ser escaso y caro y fue de las primeras cosas que dejó de ser accesible en la economía de racionamiento, lo que llevó a producir otros sucedáneos como el chocolate de algarroba. Licenciada en Periodismo y Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid, con experiencia en prensa escrita en distintos medios digitales, y especializada en marketing y comunicación. Le interesan las historias, ya sea en papel, en pantalla o en una buena conversación.
El desarrollo de la historia
Siempre tiene un libro a mano, una película pendiente y una playlist en reproducción. Sharon Stone, sobre los hombres que (no) quieren salir con ella Elvira Sastre: la desgracia de no hallar a Lorca Adam Brody se queda a gusto opinando de Trump Sharon Stone: “Mi padre nunca me educó haciéndome pensar que merecía menos que un chico” Máximo Huerta (55), escritor, sobre el cuidado Pérez-Reverte y su educación de familia lectora La escritora Isabel Allende (84), sobre sus nietas.
«Yo conocí el azúcar con 5 años y conocí luego el chocolate en las islas Canarias en 1951»

