Ahora, a sus 93 años, Ellen Burstyn interpreta a una Marilyn Monroe centenaria en Flesh Impact y acaba de recoger un León de Oro honorífico en el Festival de Venecia. Se casó muy en breve con un atractivo compañero de instituto que ahora es rico y aburrido. Se ha convertido en una mujer cínica y desencantada.

Puntos clave

  • No quiere que a su hija, Jacy (Cybill Shepherd), que está viviendo su despertar sexual, le ocurra lo mismo que a ella y se quede atrapada en Anarene.
  • Así que Lois entra con su segundo whisky a la habitación de Jacy, con la idea de mostrarle las razones por las que casarse con su novio, Duane (Jeff Bridges), ídolo del equipo de fútbol local sin más ambición que trabajar en un pozo.
  • Recuerda una cosa, guapa: todo se vuelve aburrido cuando ya lo has hecho muchas veces.
  • Así que si quieres enterarte rápido de lo que es la monotonía, cásate con Duane", dice Lois con sarcasmo a su hija mientras agita el hielo del vaso.
  • Ellen Burstyn con Cybill Sheperd en The last picture show The last picture show es la primera película importante de Ellen Burstyn, la que le da a conocer como intérprete poderosa con casi cuarenta años, aunque su papel fuese secundario.
  • Es nominada al Oscar y al Globo de Oro.

Los antecedentes

El año anterior había estrenado Alex in Wonderland, con Donald Sutherland, y antes había aparecido en un par de producciones, pero acreditada con un seudónimo. Su nombre real es Edna Rae Gillooly, pero adoptó el apellid0 Burstyn de su tercer marido, Neil, un intérprete mediocre de quien muchos años después contaría en sus memorias sucesos terribles de violencia y acoso durante su enlace. Puedes ponerme en una sala llena de tipos guapos y sanos, vendarme los ojos, darme tres vueltas para desorientarme, y caminaría directamente hacia el único tipo en la habitación que es un problema", escribió en su libro.

A partir, de ahí, en menos de una década, Burstyn se acostumbró a ser nominada al Oscar cada vez que aparecía en pantalla: El exorcista (1973), Alicia ya no vive aquí (1974), El próximo año a la misma hora (1978), Resurrection (1980). Su prestigio adquirió un nivel tan inapelable que había un chiste en Hollywood que bromeaba acerca de los segundos que Burstyn necesitaba aparecer en una película o serie para obtener un galardón. Incluso se rumoreaba que podría darse la posibilidad de que le nominaran a algún reconocimiento como mejor intérprete sin necesidad de aparecer en ninguna imagen.

Ellen Burstyn en El exorcista El colmo fue en 2006, cuando fue concursante al Emmy por un papel de catorce segundos y un par de líneas de diálogo (treinta y ocho palabras exactas), en la serie La señora Harris, que protagonizaban Annette Bening y Ben Kinsgley. En total, ha sido nominada seis veces (la última en Requiem por un sueño, de 2001), ganando una sola vez como intérprete principal por Alicia ya no vive aquí, el triunfo de taquilla que Martin Scorsese se inventó después de Malas calles, y que le dio crédito para producir Toro salvaje. Justo aquella estatuilla no pudo recogerla, porque la noche de la velada estaba haciendo una obra de teatro en Nueva York.

Todo lo que se ha revelado

Lo precisó el propio Scorsese, cuando recogió el reconocimiento en su lugar de manos de Jack Lemmon. Fue una edición en la que competía nada menos que contra Gena Rowlans por Una mujer bajo la influencia, y Faye Dunaway por Chinatown. Ese Oscar, como afirmó más tarde, marcó el rumbo de su carrera. Ellen nació en Detroit en 1932. Las neurosis de una madre "autoritaria y posesiva" que cambiaba con frecuencia de pareja, como refleja en su libro de memorias, la empujaron a irse en breve de casa. Uno de estos padrastros pasajeros, cuando se enteró de la ambición artística de Ellen, le dijo que nunca llegaría a ser intérprete si no estaba dispuesta a prostituirse. Con dieciocho años se trasladó a Nueva York. Cuenta que llevaba tres dólares en la cartera. Empezó a ganarse la vida como modelo y protagonista eventual de televisión.

«Cuando reconoces cuáles son tus talentos, una vida feliz consiste en desarrollarlos en la mayor medida posible»