Su enclave estratégico, sus posibilidades culturales, su entorno cultural y las excursiones a localidades cercanas convierten a esta ciudad de 300 habitantes, la más pequeña de España, en un lugar perfecto para desconectar y pasarlo en grande durante un fin de semana. Ubicada al norte de la provincia, en Las Merindades, Frías domina desde lo alto el valle de Tobalina y el río Ebro, que corre abundante por sus veredas. Su silueta es reconocida desde lo lejos por su castillo en lo alto, las construcciones de piedra y las casas colgadas.

Puntos clave

  • No en vano, el casco inédito de Frías es Bien de Interés Cultural desde 2005.
  • Desde luego la visita imprescindible en esta localidad, cuyo origen se remonta al siglo IX, cuando Alfonso VIII repuebla el valle para reforzar la frontera entre Castilla y Navarra- es el castillo de los Duques de Frías.
  • El conjunto que vemos hoy se erigió en diferentes fases entre los siglos XII al XVI; su posición estratégica controlaba el paso del Ebro y las comunicaciones entre la Meseta y el norte.
  • Fíjate en los hermosos ventanales con parteluces y capiteles románicos del siglo XIII, recorre las murallas y sube a sus torres para ver el río, el casco medieval y una gran panorámica del valle de Tobalina.
  • Puedes visitar el castillo todos los días, de 10:30 a 18 h, aunque la última visita tiene lugar 30 minutos antes del cierre y en función de las horas de luz natural.
  • En la parte urbana, dos son los monumentos clave: por un lado, la iglesia de San Vicente, situada en un pintoresco extremo del cortado rocoso.

Los antecedentes

De su primitiva construcción románica solo quedan algunos restos, ya que tras la caída de su torre en 1904 se levantó una nueva (por cierto, parte de la fachada original se conserva en el MET de Nueva York ). Por otro lado, el convento de Santa María de Vadillo, fundado a principios del siglo XIII, del que parte se ha habilitado hoy como hospedaje. En ese paseo por el casco medieval de Frías, empedrado y lleno de encanto, no tenemos que perdernos las calles de La Judería, el Convenio y Candonga, que evocan la comunidad judía que vivió en la localidad desde la Edad Media.

Caminando, llegaremos en breve a las casas colgadas, igual de fotogénicas que las de Cuenca. Están construidas con piedra de toba y entramados de madera, adaptándose a la orografía del cerro; algunas de estas viviendas tienen partes interiores excavadas o apoyadas directamente en la roca. Próximo al pueblo, sobre el Ebro, se alza un bellísimo puente medieval con torre defensiva, que data del siglo XIV.

Con 143 metros de largo y nueve arcos, no solo servía para cruzar el río, sino que su torre servía igualmente para vigilar el paso y cobrar el ‘pontazgo’, una especie de peaje del Medievo. Desde cualquier punto, desde lo alto de la localidad y a la par desde el puente medieval, el visitante se queda anonadado con la belleza de su entorno. Frías está rodeada por el Parque Natural de Montes Obarenes, un espacio que destaca por sus cortados rocosos y los desfiladeros excavados por los ríos Ebro, Oca y Purón.

Todo lo que se ha revelado

En Frías resalta el desfiladero que el río Molinar ha modelado a su paso por Tobera. De hecho, esta es una excursión básica desde frías, las cascadas del río, que se pueden admirar desde un pequeño paseo acondicionado con miradores para contemplarlas. Y si en vez de caminata, lo tuyo es coger el coche y visitar localidades cercanas, en la comarca de Las Merindades hay varios puntos de interés. En Oña, asimismo del casco inédito, puedes visitar el monasterio de San Salvador, mientras que si te acercas a Poza de la Sal, asimismo del pueblo medieval, puedes conocer el paisaje de las antiguas salinas y su centro de interpretación. Tras una buena caminata por el valle, seguro que te apetece comida contundente y con enjundia, y la gastronomía de la región no te va a dejar con hambre. Entre sus platos destacan el cordero o el lechazo asado al horno de leña, los productos de caza y,.