El error es pensar que caminar es todo lo que necesitamos hacer", explica. Caminar tiene numerosos beneficios y, después de la jubilación, puede convertirse en uno de los grandes aliados de salud; no solo por lo que aporta a nivel físico, sino igualmente por su impacto emocional y social. Sin embargo, el detalle que señala el experto con el ejemplo que pone no puede pasar desapercibido: andar mucho no significa necesariamente conservar toda la fuerza que necesitamos para desenvolvernos con autonomía en el día a día.
Los datos duros del caso
- Así se cuidan las celebrities que, cumplidos los 50 y los 60 años, están mejor que nunca: de Halle Berry a Salma Hayek Así se cuidan las celebrities que, cumplidos los 50 y los 60 años, están mejor que nunca: de Halle Berry a Salma Hayek.
- Lo que ocurre, según el entrenador personal, es que el cuerpo se adapta a aquello que practica con frecuencia, pero no necesariamente desarrolla o conserva otras capacidades que a la par necesita.
- Tu cuerpo se ha adaptado a caminar, pero quizá no está recibiendo suficiente estímulo para desarrollar o conservar otras capacidades", apunta.
- Conviene tener en cuenta que a partir de los 65 o 70 años no basta con entrenar la resistencia cardiovascular para garantizarnos un futuro de calidad.
- Si queremos seguir sumando años sin preocuparnos de nuestra autonomía necesitamos mantener igualmente la fuerza muscular.
- Caminar en terreno llano no exige lo mismo que una sentadilla con resistencia, un ejercicio de empuje, un remo o un movimiento unilateral", advierte José Ruiz.
Para entender la historia
Son estímulos diferentes y, por tanto, trabajan capacidades distintas. El paseo no proporciona por sí solo una estimulación suficiente para ningún músculo. Pero eso no significa que haya que dejar de caminar, ni mucho menos.
Caminar diariamente es uno de los hábitos que más recomendaría después de la jubilación. Lo complementaría", insiste el entrenador personal. Se trata de entender que una actividad no es la única necesaria ni sustituye al resto.
Incluso hay diferencias importantes entre las distintas formas de caminar: no es lo mismo salir tranquilamente durante veinte minutos por una superficie llana que hacer senderismo por terrenos irregulares, afrontar pendientes o variar la intensidad del recorrido. Ambas están caminando, pero el estímulo físico es diferente", señala. Subir escaleras, caminar, entrenar fuerza, todo suma en el propósito de mantenerse saludable tras la jubilación. @inesdelafresassange Movimiento en la jubilación Más allá del ejercicio que se realiza de forma voluntaria, José Ruiz pone el foco en otro aspecto que considera especialmente importante después de la jubilación: la reducción del movimiento cotidiano.
Elementos adicionales
La explicación es bastante sencilla. Durante la vida laboral, muchas personas acumulan actividad física casi sin darse cuenta. Se desplazan para ir al trabajo, suben escaleras, caminan para hacer recados o pasan buena parte del día de un lado para otro. Cuando llega la jubilación, esa rutina cambia y, en ocasiones, el tiempo que se pasa sentado aumenta considerablemente. Imagina que antes trabajabas, te desplazabas, subías escaleras y caminabas para hacer recados. Te jubilas y, sin darte cuenta, empiezas a pasar muchas más horas sentada", plantea el entrenador. Mantener un paseo diario no siempre compensa toda esa actividad que se ha dejado de realizar. Aunque mantengas un paseo diario, quizá tu actividad física total haya disminuido considerablemente", advierte. Es aquí donde entra en juego el NEAT, un concepto que Ruiz considera fundamental: "Insisto mucho en el NEAT porque es.
«Si con 70 años caminas una hora todos los días, podrás recorrer kilómetros sin dificultad, pero quizá te cueste subir un escalón más alto»

