Estamos en la Selva de Irati, uno de los paisajes más hermosos de Navarra. Entre abetos, que conservan su verde oscuro, troncos vestidos de musgo y nieblas que aparecen y desaparecen entre las montañas, este inmenso bosque de los Pirineos invita a caminar y caminar, siempre con calma, siguiendo el rumor del agua y el crujido de la hojarasca. Hay senderos que se adentran en su espesura, miradores desde los que contemplar el manto de árboles y pueblos donde alargar la escapada alrededor de una buena mesa.

Los hechos principales

  • Para disfrutar de Irati en esta época del año, estos son los lugares que conviene descubrir y las rutas que merece la pena tener en cuenta.
  • La Selva de Irati se extiende por los valles navarros de Salazar y Aezkoa, junto a la frontera francesa.
  • Sus dos accesos principales se encuentran en Ochagavía, al este, y Orbaizeta, al oeste.
  • Elegir uno u otro dependerá de las rutas que quieras hacer y de los rincones que desees visitar.
  • La carretera que parte de Ochagavía regala buenas panorámicas del valle de Salazar antes de internarse en la montaña.
  • Conviene hacer una parada igualmente en este pueblo, uno de los más bonitos de Navarra, para ver sus casas de piedra, tejados inclinados y el puente sobre el río Anduña.

Marco de la historia

En el acceso al espacio natural hay una zona habilitada para estacionar y una caseta de información donde se cobra una tasa (7 € por coche). Desde Orbaizeta, la entrada permite combinar el paseo por el bosque con la visita a las ruinas de su antigua fábrica de armas. La red de senderos permite elegir entre paseos de unas horas y excursiones más largas.

La fauna añade más interés a las caminatas, porque entre las hayas, abetos, avellanos y fresnos viven zorros, jabalíes, corzos y ciervos, asimismo de aves como el pico negro y el pico dorsiblanco. No siempre es fácil observarlos, pero caminar en silencio y prestar atención a los sonidos del bosque puede deparar alguna sorpresa. Para una primera aproximación desde el acceso de Ochagavía, una de las opciones más recomendables es este recorrido de unos 9 kilómetros, que requiere alrededor de 3 horas.

La ruta comienza cerca de la ermita de la Virgen de las Nieves y se interna en el bosque por la Senda de los Barranqueadores. El camino alterna subidas y bajadas entre hayas y abetos hasta el entorno de la Loma del Cuervo y el embalse de Irabia. Aunque caminar por esta zona es recomendable en cualquier época, los tonos dorados de las copas y la hojarasca en otoño convierten el paseo en una de las mejores formas de apreciar la riqueza del bosque.

Detalles adicionales

Rodear el embalse es otra de las excursiones clásicas de Irati. El itinerario completo ronda los 18 kilómetros, por lo que conviene reservar buena parte del día y comprobar las condiciones del recorrido antes de salir. El agua aparece entre los árboles y refleja las laderas cubiertas de vegetación, ofreciendo una perspectiva diferente del paisaje otoñal. En el valle de Aezkoa, la ruta circular que parte de Garaioa conduce hasta uno de los rincones más fotografiados de la zona. Son unos 6,9 kilómetros y, al llegar, una gran roca que sobresale sobre el vacío parece la proa de un barco suspendida sobre el paisaje. Desde ella se contemplan el robledal de Betelu y el río Irati, enmarcados por las tonalidades otoñales de la vegetación. Para contemplar la Selva de Irati desde otra perspectiva, merece la pena acercarse al Alto de Tapia, en Ochagavía; a Ariztokia, en Garralda, y a Pikatua,.