Agotar todas las entradas en tu primera gran arena en España es un hito inédito. ¿Qué sientes al haber saldado esta "asignatura pendiente" con Madrid? Saldar esta cuenta pendiente significa, en el fondo, cumplir la gran ilusión de toda una vida.

Lo que se sabe hasta ahora

  • Durante décadas lo vi como un anhelo casi inalcanzable; la vorágine de las giras por América me absorbía por completo y, en aquellos años, cruzar el charco hacia España era un privilegio reservado a unos pocos.
  • Yo admiraba profundamente a los artistas españoles que conquistaban nuestro continente mientras me preguntaba, con cierta nostalgia, cuándo llegaría mi turno bajo los focos de este país.
  • El destino comenzó a cambiar cuando colgamos el cartel de no hay billetes en el Teatro Real en apenas veinticuatro horas, una revelación que nos animó a soñar despiertos y a dar el salto más ambicioso: apostar por el Movistar Arena.
  • Enfrentarme a un aforo de doce mil almas parecía una auténtica osadía, pero ver cómo las entradas volaban en cuestión de días convirtió este desafío en el hito más conmovedor de mi trayectoria.
  • Subirme a ese escenario no es solo batir un récord personal, sino haber vivido una noche irrepetible que ya llevo grabada en el corazón.
  • Además, celebras este lleno en España con un nuevo número uno de Billboard bajo el brazo gracias a Para que seas feliz.

En detalle

Decidiste tomarte unos años de pausa antes de emprender El Último Regreso World Tour 2026. Sin duda alguna, porque parar me devolvió la perspectiva y el regalo más valioso para un cantautor: el tiempo para crear en silencio. Te pongo un ejemplo muy gráfico: llegué a Madrid con varios días de antelación para aclimatar el cuerpo y la voz al cambio horario, pero una noche el jet lag me desveló a la una y media de la madrugada.

En lugar de desesperarme, encendí la cafetera que siempre viaja conmigo, me serví un café y me senté exactamente en el mismo rincón donde compuse Para que seas feliz. Entre esa hora y las cuatro de la mañana brotó una canción completamente nueva. Esos tres años de retiro voluntario de la vida pública fueron un bálsamo imprescindible; me permitieron llenar la despensa con una docena de temas nacidos desde la calma —entre ellos El último regreso, que titula esta gira— y redescubrir el valor sagrado de componer.

Alejarse del ruido te permite regresar con el alma llena, saboreando cada acorde y viviendo este reencuentro con un agradecimiento mucho más lúcido y profundo. Dices que el público es tu "otra gran familia". Son instantes cargados de una emoción muy espiritual y de una expectativa inmensa.

La historia en profundidad

En la víspera de esta gran cita, lo hablaba en la intimidad con Marlene, mi mujer; ella me preguntaba qué sentía por dentro ante este lleno absoluto, y le confesaba algo muy profundo: este milagro ocurrió justo cuando decidí soltar el control y decirle a Dios: "Encárgate tú, porque con mis solas fuerzas no lo consigo". Te hago una confidencia con el corazón en la mano: mi música apenas suena en la radio española y casi no aparezco en la televisión, y aun así hemos colgado el cartel de no hay billetes ante más de doce mil personas. No hice hoy nada distinto de lo que intenté durante décadas; por esa razón sé que este lleno escapa a la lógica del marketing y pertenece al terreno del alma. Antes de pisar el escenario, en la quietud de mi camerino, solo sentía una profunda devoción por esta afición madrileña que, sin intermediarios y guiada solo por el amor a mis canciones, ha decidido.

«Encárgate tú, porque con mis solas fuerzas no lo consigo»