Las dos piden fijarse en la fórmula y en el resto de los cosméticos que utilizamos. Un tónico hidratante puede parecerse mucho a uno exfoliante al echarlo en la mano, pero ni hace lo mismo ni tiene por qué usarse con la misma frecuencia. Depende mucho de la fórmula", explica Corredera.
Claves de la historia
- Algunos tónicos hidratan y calman, otros ayudan a controlar el exceso de sebo y otros incorporan ingredientes exfoliantes.
- Antes de elegirlo, la dermatóloga aconseja pensar qué necesita nuestra piel y revisar los ingredientes.
- Que en la etiqueta ponga purificante o prometa cerrar los poros no basta para saber si nos conviene.
- Entre los ingredientes hidratantes menciona la glicerina, el ácido hialurónico y el pantenol, que ayudan a mejorar el confort de la piel.
- Los astringentes suelen estar pensados para pieles mixtas o grasas, aunque las fórmulas demasiado agresivas pueden provocar sequedad e irritación.
- Los exfoliantes incorporan activos como los alfahidroxiácidos o el ácido salicílico para mejorar la textura, con una frecuencia de uso que debe adaptarse a cada piel.
De dónde viene la noticia
Paños insiste en mirar igualmente cómo se encuentra la piel ese día y qué otros productos recibe. Si tenemos acné, rosácea o sensibilidad, esa información debemos tenerla en cuenta a la hora de elegir. Buscar luminosidad no significa que nos venga bien el mismo tónico que utiliza una amiga, por mucho que a ella le guste el resultado.
No es un paso imprescindible", responde Corredera. Para la dermatóloga, lo básico es una buena limpieza, una hidratante adecuada y fotoprotección por la mañana. Después podemos añadir productos que nos ayuden con algo concreto.
Si la rutina que llevas te funciona, no tienes por qué ampliarla solo porque te falte ese paso. La experta considera interesante contemplar su uso cuando aporta un beneficio que buscamos. Por ejemplo, una fórmula hidratante puede resultar útil si necesitamos más confort.
El desarrollo de la historia
Pero si esa necesidad ya está cubierta, quizá no echemos nada en falta al prescindir del tónico. Los poros no se abren y se cierran como si fueran una puerta", aclara Corredera. Su apariencia depende de la producción de sebo, la genética, los antecedentes de acné y el daño solar acumulado. Algunos tónicos pueden hacer que se vean menos al controlar el exceso de grasa o mejorar la textura, pero no los cierran de forma permanente. Mantenerlos limpios puede ayudar a que se noten menos. No vas a conseguir unos poros casi invisibles a base de insistir con el algodón. Tampoco necesitamos un tónico para equilibrar el pH después de cualquier limpieza. Corredera rememora que la piel sana tiene un pH algo ácido y recomienda elegir un limpiador suave que respete su barrera. Si ya utilizamos uno bien formulado y la piel responde bien, explica, no hace falta incorporar otro producto solo.
«No es necesario frotar con un algodón ni insistir varias veces»

