Junto a la doctora en química Deborah García Bello, exploramos este universo. Las sartenes antiadherentes, los táperes de plástico, los perfumes… Parece que en los últimos años se ha disparado el número de artículos de uso cotidiano que amenazan nuestra salud. El miedo a que contengan disruptores endocrinos se ha instaurado en nuestras vidas, impulsando las ventas de productos plastic-free y hasta propiciando el nacimiento de categorías como el scentcare.

Lo esencial, en breve

  • A continuación, despejamos todas las dudas con ayuda de la doctora en química Deborah García Bello.
  • El envase azul turquesa más reconocible del mercado y resultados desde el primer lavado Disruptores endocrinos: qué son “Un disruptor endocrino es una sustancia ajena al organismo que interfiere en ese sistema de mensajería: imita.
  • El BPA de ciertos envases, los PFAS de algunos tratamientos antiadherentes y antimanchas, y los ftalatos de determinados plásticos.
  • Lo principal es que la clasificación se aplica a sustancias concretas, no automáticamente a todos los productos que las contienen ni a toda una familia química.
  • De ahí la necesidad de distinguir entre tener actividad hormonal y demostrar efectos adversos por esa vía: “Que una molécula interaccione con un receptor hormonal en un ensayo de laboratorio indica actividad endocrina.
  • Para hablar de disrupción hay que demostrar un daño en un organismo vivo y a una dosis determinada.

El contexto

Es la diferencia entre peligro y riesgo, algo que me gusta explicar con la analogía del león: un león es peligroso, pero si está metido en una jaula no supone un riesgo”, nos dice Deborah García Bello. Aquí entra el principio que mantiene toda la toxicología, que es que la dosis hace el veneno. Todas las sustancias son tóxicas a partir de cierta dosis, el agua incluida”, añade.

Es normal que nos preocupe la absorción de sustancias a través de la boca. Buena parte de la mucosa bucal, la del interior de las mejillas y la de debajo de la lengua no está queratinizada, apenas contiene ceramidas y está muy irrigada. Por eso algunos medicamentos se toman por vía sublingual, para que lleguen más rápido a la sangre”, dice Deborah García Bello.

Sin embargo, “esta mayor permeabilidad está contemplada en la evaluación de seguridad. Para un producto de higiene bucal, el evaluador asume que una parte se absorbe por la mucosa y que otra se suele tragar accidentalmente, y calcula con esos datos la dosis que llega a la circulación sistémica”, apunta. En cuanto al flúor, en la actualidad sigue siendo la herramienta más eficaz que tenemos contra la caries, y la clave de si es o no segura reside –una vez más– en la concentración máxima: “Una pasta de dientes cosmética puede contener como máximo un 0,15% de flúor, es decir, 1.500 partes por millón (ppm).

La nota completa

Por encima de esa cifra ya no es un cosmético: las pastas de alta concentración son medicamentos y las prescribe el dentista”, advierte Deborah García Bello. Así que, incluso con los ingredientes más polémicos, podemos bajar la guardia. Dicho esto, ya no hay excusas para mantener la salud bucodental a raya. Dentífrico blanco radiante Oral-B Blanqueamiento Intensivo Enjuague Bucal Cuidado Total Extra Suave, de Listerine.

«Un disruptor endocrino es una sustancia ajena al organismo que interfiere en ese sistema de mensajería: imita a una hormona, la bloquea o altera su síntesis, y como consecuencia provoca un efecto adverso en la salud»