Analizamos con una experta en protocolo las claves de esta velada, en la que cada detalle tiene relevancia; desde el saludo de los asistentes, al simbolismo detrás del conjunto de la reina Letizia. Debemos distinguir entre errores protocolarios y de etiqueta: no todo lo que estéticamente nos gusta menos es un error de protocolo. La clave es respetar la naturaleza institucional de la velada y mostrar consideración hacia los premiados, los anfitriones y el resto de los asistentes", puntualiza.
Claves de la historia
- Cada aparición de la reina Letizia se analiza con lupa, más aún cuando se trata de un acto de tal relevancia.
- Asesorada por Eva Fernández, su asesor de imagen, "la reina no solo viste para una ocasión: su imagen representa y proyecta un mensaje", destaca Rubio.
- La elección del diseñador, el color, los accesorios.
- Todo cuenta, y no responde solo a criterios estéticos.
- La clave para acertar es lograr que el estilismo acompañe al acto sin restarle protagonismo ni al motivo de la ceremonia ni a quienes reciben el reconocimiento", subraya la experta.
- Rubio respalda que el protocolo no tiene por qué limitar la personalidad.
De dónde viene la noticia
En su opinión, la reina Letizia puede innovar y asumir ciertos riesgos con el conjunto, siempre que sus elecciones sean coherentes con la naturaleza de la velada y con su responsabilidad institucional. La sofisticación está precisamente en encontrar el equilibrio entre quién eres y lo que representas", afirma. Hasta ahora las elecciones de la reina en esta cita han sido impecables, pero siempre hay algún conjunto favorito.
Elegiría los looks de 2017 y 2019". Algunos medios tacharon a la reina de demasiado atrevida por ir de rojo. No hay colores universalmente incorrectos para esta ceremonia.
Evitaría aquellos tonos o combinaciones que, por su estridencia o por el mensaje que pudieran transmitir. El negro, el azul, el burdeos, los tonos neutros o incluso colores más vivos, como el rojo, pueden funcionar perfectamente. No es tanto el color como el uso que hacemos de él lo que determina que sea adecuado o no ", reflexiona la experta en protocolo.
El desarrollo de la historia
No nos extrañaría que este año la reina rescatara alguno de los vestidos que guarda en su armario para acudir al Teatro Campoamor. Repetir prendas demuestra que no necesitamos estrenar constantemente para proyectar una imagen impecable ", mantiene la especialista. Además de prolongar la vida útil de los diseños, esta práctica permite centrar la atención en el mensaje institucional y transmitir coherencia. Rubio encuentra esta actitud en sintonía con otras iniciativas vinculadas a la Familia Real, como promover la sostenibilidad. Leonor ha evolucionado, pasando de una imagen más infantil, propia de sus primeras apariciones, hacia otra de mayor madurez consciente de su papel institucional. Su atuendo acompaña esa transición, pero lo verdaderamente importante es que a la par ha madurado su presencia pública, su capacidad de comunicación y su protagonismo en la ceremonia. La imagen debe.

