El Día de Muertos es una de las fechas más especiales del año en México, en el que el país se llena de velas, flores icónicas, calaveras y tradiciones que durante estas dos noches se pasean por la ciudad. Aunque hay muchos mitos que se relacionan con ella, algunos de los más antiguos corresponden a la civilización mexica. De esta se desprende la existencia de Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl: unos esposos que se encargaban de regir el inframundo y ver —o ignorar— a las almas que llegaban a este.

Puntos clave

  • Mictecacíhuatl era conocida por ser la figura femenina que actualmente rige el Día de Muertos a través de su representación en forma de esqueleto humano y vestida de gran señora.
  • Puede ser que su relevancia no era muy elevada entre la civilización mexica, pero una vez al año se les hacía un sacrificio humano.
  • Para comprender su rol, es importante saber cómo se constituía el inframundo.
  • De acuerdo a esta civilización, una vez que una persona moría, esta se iba a cuatro lugares distintos, dependiendo de cuáles habían sido las circunstancias de su muerte.
  • Al Tlalocan iban aquellos que habían muerto en el agua o si les había caído un rayo; al Mictlán iban si su deceso había tenido causas naturales; al Tonatiuhihuícac iban las mujeres que habían muerto en parto y los guerreros que derramaron.
  • Se dice que esta fue una de las pocas figuras que sobrevivió tras la conquista, pues se cuenta que los indígenas escondían vestigios de sus antiguos dioses dentro de los nuevos, haciendo pequeños hoyos dentro de la mera de un santo —por.

Los antecedentes

Se cree que el culto a esta deidad se transformó en una mujer en tiempo de la Colonia, pues se le veía rondando los campos y “robándole la vida” a los hacendados que hacían sufrir a “sus hijos”. Sí, esta pequeña historia de Mictecacíhuatl a la par tiene una sutil conexión con la de La Llorona. Con el paso de los años, la mujer y el inframundo se vieron conectadas por la representación de la fertilidad de la tierra, mostrando que después de ella igualmente había vida, pues para las distintas culturas que se encontraban en México, la muerte no era el fin, sino el inicio de una nueva vida: un “nacimiento”.

Dependiendo del contexto inédito, esta puede tener y adquirir distintos significados. Para las culturas prehispánicas puede significar la muerte, para figuras como Posada, su creador, una crítica social; él aseveraba que “ La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”; ¿para nosotros? Es una parte de nuestra identidad, una forma de rendirle culto a nuestros muertos y saber que, tarde o temprano, todos seremos llevados por ella, según cuentan nuestras leyendas… Catrinas en bicicleta por el intérprete José Guadalupe Posada (1900) Si nos alejamos de las culturas prehispánicas y nos adentramos en tiempos posteriores.

De acuerdo al experto en historia Alex Heredia, durante los tiempos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, los esqueletos y cráneos acompañados de textos que criticaban de forma irónica la situación en el país y los hábitos de las clases privilegiadas, se convirtieron en un elemento muy popular entre la población y se reprodujeron en lo que ese momento se llamaban “los periódicos de combate”. Algunos de los más populares de ese momento fueron Santiago Hernández, Constantino Escalante, Manuel Manilla y José Guadalupe Posada. Este último trató de acentuar el carácter festivo y el ingenio cargado de crítica que en este momento definía en gran manera al pueblo mexicano.

Todo lo que se ha revelado

José Guadalupe Posada retrató a través de sus calaveras las alegrías y los problemas del pueblo, que en los momentos del Porfiriato, experimentaba una gran diferencia entre los estratos sociales. Aunque actualmente estas calaveras están relacionadas con el Día de Muertos, estos fueron creados originalmente con el fin de dar una interpretación a lo que se vivía en este momento inédito. Recordemos a las calaveras vestidas de velada y bebiendo pulque, ya sea en fiestas de alta sociedad o del pueblo, mostrando que para esta la clase y la cuna daban exactamente lo mismo al momento de que la muerte llegara a cada uno de ellos… esta era la Catrina. Tarde dominical en la alameda central, la obra de Diego Rivera que inmortalizó a La Catrina. En este mismo año, Rivera creó el mural, en donde igualmente de un breve repaso por las historia de México, incluyó a personajes como Frida Kahlo, Agustín.