Durante la década anterior, la diseñadora se había consolidado como una de las grandes figuras de la alta costura parisina. En 1927, un jersey de punto con lo que parecía un lazo anudado al cuello –se trataba en realidad de una ilusión óptica, pues estaba tejido en la prenda– revolucionó el mercado. A partir de entonces, su universo creativo no dejó de expandirse, sumando a su trayectoria colaboraciones de talla de los grandes genios del momento, como Salvador Dalí y Jean Cocteau.

Lo esencial, en breve

  • En 1940, la diseñadora tuvo que exiliarse desde Francia a Estados Unidos debido a los estragos de la Segunda Guerra Mundial; aunque se llevó su reputación con ella.
  • Ese año lanzó Sleeping, un fragancia pensado para usar antes de dormir.
  • Lo más destacable de la fragancia no estaba en su combinación olfativa, de notas especiadas y fondo dulce, si no en la imaginería que lo envolvía.
  • El frasco tenía forma de vela y el tapón era la mecha, e iba acompañado de un apagavelas que servía para cubrir la fragancia de la luz y la temperatura.
  • El color de este último objeto correspondía al color de la temporada: Sleeping Blue.
  • La campaña la ilustraba Marcel Vertès, diseñador de atuendo con dos galardones Oscar, y enseñaba un mundo onírico, donde ánimas angelicales transportaban el cuerpo de mujeres hacia las nubes, o donde el fragancia levitaba en un mundo.

El contexto

De alguna manera, en mitad del caos, Schiaparelli le estaba vendiendo a las mujeres de clase alta de la época algo más que un fragancia: les ofrecía el privilegio de poder dormir tranquilas y cómodas. Les invitaba a abandonar durante la noche, las preocupaciones del mundo exterior. Ese es uno de los mecanismos que hacen deseable una marca.

El producto importa, por supuesto, pero igualmente importa cómo se presenta, qué cuenta sobre sí mismo y qué lugar ocupa en la imaginación de quien lo compra. Schiaparelli lo entendió mucho antes de que el storytelling se convirtiera en una palabra habitual en el marketing. El frasco, el color, las ilustraciones y la campaña trabajaban en la misma dirección: dar al fragancia una identidad que las clientas pudieran reconocer y recordar, a la vez que vender la aspiración de ser una persona superior a lo que crees ser.

A día de hoy, ese trabajo está repartido entre diferentes perfiles de la comunicación y el marketing. Los equipos de comunicación definen cómo se presenta una marca ante el mundo y qué mensajes quiere asociar a su nombre. El marketing estudia a quién dirigirse, qué puede despertar su interés y cómo convertirlo en una relación duradera.

La nota completa

Las s historias, mantener una conversación con el público y hacer que una campaña continúe mucho después de su lanzamiento. Aunque sus funciones son distintas, todos comparten un mismo reto: encontrar qué hace singular a una marca, conseguir que los demás igualmente lo perciban y destacar en un mercado cada vez más saturado. La comunicación, el marketing y las . A su vez, figuran entre los perfiles que buscan las empresas del sector. Para quienes quieren desarrollar su carrera en este ámbito, la formación especializada permite comprender cómo funciona la industria, aprender a diseñar estrategias y descubrir cómo se construye y comunica la identidad de una marca. Vogue College of Fashion, el centro de estudios de esta cabecera, está especializado en formar a los profesionales del presente de este sector. Combina másteres, diplomas y cursos online para todos los perfiles profesionales.