No es casualidad que haya elegido esta pequeña isla del golfo de Nápoles para presentar su nueva novela, La hipótesis más peligrosa, una historia atravesada de principio a fin por el Mediterráneo. El protagonista es un adolescente de 16 años, Cal Gadea, que encuentra al padre que nunca conoció y se embarca con él en un velero que recorre este mar, en un viaje donde la aventura, los secretos familiares y los episodios de la historia se entrelazan. Una travesía que es a la vez un aprendizaje sobre la vida y la memoria de los pueblos mediterráneos.
Claves de la historia
- El escritor dice sentirse en Prócida como en casa.
- Y basta recorrer sus puertos de pescadores y sus callejuelas para entender por qué esta pequeña isla, de apenas 5 kilómetros cuadrados, resume tan bien ese Mediterráneo que considera su patria.
- Antes que él, Prócida a la par inspiró a otros escritores y cineastas.
- Elsa Morante situó aquí su novela La isla de Arturo, y sus calles y paisajes han servido de escenario para películas como El talento de Mr. Ripley y El cartero y Pablo Neruda.
- En la bahía de Nápoles, lejos del ajetreo de sus vecinas más célebres, Capri e Ischia, Prócida conserva una escala marinera que explica buena parte de su encanto.
- En 2022 fue Capital Italiana de la Cultura, un reconocimiento que por primera vez recayó en una isla.
De dónde viene la noticia
Aun así, este pequeño territorio del mar Tirreno ha mantenido buena parte de su vida cotidiana al margen de las grandes multitudes. Las casas de colores frente al mar, las barcas de pescadores y el ritmo pausado de sus calles dibujan una forma de vida que parece ir a otro compás. La isla tiene apenas 3,75 kilómetros cuadrados y unos 10.000 habitantes, y su atractivo reside precisamente en esa combinación de paisaje, tradición marinera y vida local.
Llegar desde Nápoles es sencillo: los ferris conectan la ciudad con Prócida en media hora. Para conocerla sin prisas, lo ideal es dedicarle al menos un par de días y dejar tiempo para pasear por sus puertos, subir hasta el casco antiguo y descubrir sus pequeñas playas. Una de las mejores maneras de entender Prócida es contemplarla desde las alturas.
Desde Marina Grande, el puerto principal, las calles ascienden hacia el interior entre bares, terrazas y fachadas de tonos suaves. En el camino aparecen pequeñas plazas y rincones donde detenerse a observar la vida cotidiana de la isla. En lo alto se encuentra Terra Murata, el núcleo inédito, con sus calles estrechas y sus edificios antiguos.
El desarrollo de la historia
Allí se alza el antiguo palacio d’Avalos, que fue residencia señorial y más tarde prisión. Desde este enclave se disfruta de una de las vistas más reconocibles de Prócida: la Marina Corricella, un pequeño puerto de pescadores rodeado por un anfiteatro de casas en tonos rosa, amarillo, azul y ocre. Sobre ellas destaca la cúpula amarilla de la iglesia de Santa Maria delle Grazie. Prócida tiene origen volcánico, algo que se aprecia en su costa recortada, sus pequeñas calas y algunas de sus playas de arena oscura. Entre las más conocidas están Chiaiolella, Pozzo Vecchio, Ciraccio y Ciracciello, donde el paisaje cambia de una a otra entre arenales, rocas y aguas transparentes. En la zona de Chiaiolella, un puente peatonal permite acercarse al islote de Vivara, una reserva natural de gran valor ecológico cubierta de vegetación mediterránea. Este pequeño territorio, unido a Prócida.

