Por eso, cuando lo del gimnasio no es lo tuyo, el entrenador Álvaro Puche recomienda que convirtamos la actividad física (sea cual sea) en una acción con intensidad, que nos rete. Una persona sedentaria, en cambio, se aferra al mínimo esfuerzo y al mensaje de que la mayor parte del tiempo en nuestro día a día lo ocupa la actividad física y no el ejercicio físico. Lo cual es absolutamente cierto.
Lo que se sabe hasta ahora
- El trabajo sobre el estilo de vida siempre va a resultar crucial.
- Y que una persona de 60 años o más pueda caminar a diario, transportar la compra con sus manos en lugar de llevar el carrito o subir por las escalera en lugar de utilizar el ascensor, está claro que va super bien.
- Pero hay que ver cómo están nuestras fibras musculares, porque todo lo que es actividad física afecta a las fibras musculares lentas, no a las rápidas que, con el paso de los años, tienden a perderse.
- Lo que necesitamos es darle estímulo, motivos suficientes como para que las fibras rápidas de nuestros músculos no se marchen", señala el autor de Entrenamiento de fuerza para personas mayores (Amat).
- Según nos explica Álvaro Puche, las fibras musculares rápidas, a diferencia de las lentas, tienen la capacidad de sintetizar y liberar mioquinas y exerquinas que ayudan a mejorar la calidad de vida.
- Esas mioquinas y exerquinas no se liberan con la actividad física.
En detalle
Para cuidarlas hay que hacer ejercicio físico añadido a un estilo de vida activo, que obviamente es fundamental, crucial, porque es el 98% de la vida de la persona. Pero ese 2% que se hace dentro de un gimnasio (o en el espacio donde se practique ejercicio físico) es clave para que esas moléculas hagan su trabajo, que es mejorar aquello que tocan y allá donde van. El músculo actúa como una glándula/válvula endocrina.
Liberando estas mioquinas y estas exerquinas, el corazón tiene una mejor función. Los pulmones, el páncreas, el hígado, los riñones, el intestino delgado, el intestino grueso o el hueso, mejoran", señala el entrenador. Así se cuidan las celebrities que, cumplidos los 50 y los 60 años, están mejor que nunca: de Halle Berry a Salma Hayek Así se cuidan las celebrities que, cumplidos los 50 y los 60 años, están mejor que nunca: de Halle Berry a Salma Hayek retarte en el día a día "La sarcopenia, el síndrome metabólico, una inflamación crónica de bajo grado o ciertos problemas a nivel neurodegenerativos que a lo mejor todavía a los 60 no terminan de dar la cara, pero probablemente asomen.
Por muy activo que se sea ,no es suficiente. Necesitamos un complemento claro que es el ejercicio físico. O, al menos, dotar a una parte de esas actividades físicas de un propósito.
La historia en profundidad
Convertirlas en un reto", señala Álvaro Puche. Convertir la hora de caminata en una sesión de entrenamiento por intervalos puede ser suficiente para salvaguardar fibras musculares rápidas como las que preserva un entrenamiento de fuerza. Launchmetrics Spotlight Aunque no sería de manera indefinida, el hecho de aplicar intencionalidad a la actividad física aumenta la demanda muscular y puede llegar a sustituir temporalmente esa falta de ejercicio de fuerza. Si una persona realiza una actividad con la mayor capacidad intencional posible, marcándose un objetivo y un propósito claro, puede llegar a convertir esas acciones cotidianas en demandas propias de fibras musculares rápidas. Cuando hay un propósito, hay una intensidad alta relativas a su propia capacidad actual. Es decir, con cualquier actividad cotidiana vinculada a una intensidad o un propósito, podemos entrenar la fuerza.
«A los 60, puedes entrenar fuerza con cualquier actividad cotidiana que conviertas en un reto, sea caminar, subir escaleras o cargar con la compra»

