Su trabajo parte de esa idea: descubrir qué hace singular a una vivienda antes de decidir cómo transformarla. No se trata de conservarlo todo por sistema ni de renunciar a una casa contemporánea, sino de distinguir qué merece una segunda oportunidad y qué conviene sustituir. La primera visita a una vivienda que va a reformarse no debería convertirse en una lista de cosas que derribar.

Los hechos principales

  • Antes de pensar en lo que le falta, intento entender qué tiene: la luz, las proporciones, los materiales y otros rasgos que la vinculan a un lugar y a una época.
  • Esa inspección inicial igualmente debe incluir elementos que pasan inadvertidos por estar demasiado vistos.
  • A veces, los propietarios están tan acostumbrados a ciertos detalles de su casa que dejan de reparar en ellos y no imaginan el valor que puedan tener", dice el interiorista que recomienda revisar los suelos, comprobar si existen.
  • En este proyecto de Coblonal, al retirar el pavimento de corcho de la zona de día aparecieron dos suelos hidráulicos originales: baldosa tradicional en el salón y mosaico Nolla en el comedor.
  • Ambos se conservaron y actualmente delimitan visualmente las dos estancias.
  • Terrazo, mosaico hidráulico, pavimentos cerámicos y piedra natural encabezan la lista de elementos que Alejandro revisaría antes de sustituirlos.

Marco de la historia

Muchos de estos acabados se instalaron para durar y hoy cuesta encontrar piezas con una calidad o unas características similares. Además, ocupan una superficie considerable, de modo que su conservación influye mucho en el resultado final. El estado del pavimento es determinante.

Una superficie desgastada no tiene por qué estar perdida: puede necesitar una limpieza especializada, un pulido, la reposición de algunas piezas o la reparación de juntas. En los suelos hidráulicos, por ejemplo, conviene comprobar si las baldosas están sueltas, si faltan piezas y qué tratamientos admite el material. Estas, de un proyecto de Pia Capdevila, lucen perfectas.

Entre los materiales que más interesan a Alejandro figuran los vidrios texturados o de color. También las cerámicas en relieve y las maderas con vetas marcadas. Son recursos que aparecen en muchas viviendas de mediados del siglo XX y que, bien conservados, aportan un carácter difícil de reproducir con acabados nuevos.

Detalles adicionales

Me interesan mucho ese tipo de materiales por su carácter y por su capacidad para dar profundidad a un interior ", explica. Esta cocina, en una vivienda del siglo XVIII rehabilitada por Júlia Brunet, presume de sus techos artesonados originales pintados de blanco y grandes vidrieras artesanales de coloridos cristales y marcos de madera. Pero según Alejandro, igualmente conviene ampliar la mirada más allá de las viviendas señoriales. Una casa de los años sesenta o setenta puede conservar detalles modestos, como unos azulejos de cocina, una reja particular o un vidrio ámbar, que cuentan mucho sobre su época. El interiorista cita incluso el gotelé, un acabado que suele asociarse a las paredes de muchas viviendas de otras décadas. Su interés depende del contexto y de cómo se utilice: no se trata de conservarlo indiscriminadamente, sino de valorar si tiene sentido dentro de una propuesta.

«Recuperar muebles no consiste en llenar la casa de objetos antiguos, sino en escoger los que merecen seguir en la vida cotidiana»