En muchos casos, estos cambios igualmente pueden desencadenar el conocido como trastorno afectivo estacional (TAE), un cuadro depresivo estrechamente ligado al cambio de estación cuya incidencia no es neutral: se diagnostica en torno a tres veces más en mujeres que en hombres. En mi cruzada personal por lograr que los meses más sombríos resulten un poco menos tristes, consulté con varios expertos si el verdadero antídoto no consiste en rebelarse contra el invierno, sino en aprender a sobrellevarlo. Quizá sea hora de dejar de compararlo con ese espíritu mucho más expansivo de los meses de verano y abrazar con filosofía su ritmo recogido y pausado.

Claves de la historia

  • Desde buscar la luz matinal al aire libre hasta integrar pequeños gestos revitalizantes, estos son los rituales que recomiendan los expertos para reconciliarse con la temporada invernal.
  • Uno de mis rituales favoritos de invierno es dar mucha importancia al desayuno”, afirma la nutricionista Hannah Alderson.
  • Durante los meses más oscuros, la reducción de la luz diurna puede alterar nuestro ritmo circadiano”, es decir, el mecanismo biológico que regula los ciclos de sueño y vigilia.
  • Desayunar a la misma hora cada mañana ayuda a sincronizar ese reloj interno y optimiza los niveles de energía a lo largo del día”.
  • Alderson sugiere sentarse a la mesa dentro de los 90 minutos siguientes al despertar: imagina un porridge de avena templadito con canela y compota de frutas, coronado con yogur griego, semillas de lino molidas y kiwi en rodajas.
  • Un pequeño capricho matutino que te ilusiona, para esos días en los que levantarse de la cama se hace duro.

De dónde viene la noticia

Puede sonar poco apetitoso, pero Morgan Fargo, de Vogue, descubrió que esta receta es una forma fácil y deliciosa de aumentar su ingesta de proteínas a la hora del desayuno Tómate el café de la mañana al aire libre “Es un ritual muy sencillo, pero puede marcar una gran diferencia”, afirma Alderson. La luz matutina ayuda a regular nuestro reloj biológico interno e influye en todo, desde el ciclo de sueño-vigilia hasta las hormonas que nos ayudan a sentirnos lúcidos durante el día”. Durante el invierno, salir temprano al aire libre resulta especialmente beneficioso: incluso en las mañanas nubladas, la claridad natural puede ayudarnos a reforzar estos ritmos internos y favorecer un mejor sueño.

Abrígate bien y tómate el café en la terraza, o disfruta de un breve paseo después del desayuno. Y si la cafeína tiende a acelerarte o ponerte nervioso, prueba a tomarla después de comer. La psicóloga de la salud Sula Windgassen pone el foco en la conciencia interoceptiva, es decir, aprender a interpretar las señales internas del cuerpo.

Apenas se nos educa para identificar qué sentimos a nivel emocional o para sostener estados anímicos complejos que carecen de una solución inmediata", apunta la experta. En una época en la que resulta tentador distraernos de la tristeza o apresurarnos a forzar el optimismo, Windgassen explica que aprender a sintonizar con lo que sentimos, tanto física como emocionalmente, puede resultar especialmente eficaz en los meses más fríos y oscuros. Puede ser, por ejemplo, darse cuenta de que tensamos los hombros ante un pico de estrés, reconocer una sensación física de pesadez cuando te sientes decaído, o hacer una pausa para preguntarte qué emoción estás experimentando realmente, en lugar.

El desarrollo de la historia

Para afinar esta autoescucha, Windgassen propone reservar cinco minutos diarios para reconectar con tu interior. Puedes llevar un diario emocional en el que anotes tus sentimientos, cualquier síntoma físico y qué podría haberlos provocado. También puedes hacerte un rápido escaneo corporal, prestando atención a las zonas de tensión o cansancio, o hacer una pausa en tu paseo para observar tu respiración y tus sensaciones”. Windgassen sugiere convertir esta breve introspección en un hábito de bienestar invernal que, practicado con regularidad, te ayude a percibir las sensaciones incómodas sin juzgarlas ni apresurarte a hacerlas desaparecer. La glicina es un pequeño nutriente con mucho que ofrecer que toma parte en la formación del colágeno y del glutatión y que, por añadidura, se ha convertido en una de las grandes aliadas para dormir mejor Relájate con un baño caliente Maddy McCarthy.

«Es un ritual muy sencillo, pero puede marcar una gran diferencia»