Un local pequeño, precios contenidos y una dirección que se ha convertido en parada habitual del barrio. «Nuestra misión principal es democratizar el buen café », explica la compañía. Su idea pasa por controlar buena parte del recorrido del producto (selección, cata, importación, tueste y servicio) y permitir al cliente que beberlo sea, todavía, un hábito diario. En octubre de 2015, Yassir Raïs estudiaba Arquitectura entre París y Barcelona y encontró un pequeño local en la calle Siracusa, en Gràcia.
Lo que se sabe hasta ahora
- Consumía café de especialidad en París y echaba de menos en Barcelona una propuesta de calidad con formato sencillo.
- El espacio rondaba los 20 o 30 metros cuadrados.
- Raïs llamó a un amigo arquitecto y ambos hicieron la reforma en diez días.
- De aquella primera dirección surgió incluso el nombre Syra, abreviatura de Siracusa.
- Desde el principio exisitó la decisión que terminaría definiendo el negocio.
- Ansiaban c oncentrarse en el café y reducir el resto.
En detalle
Raïs aplicó a la cafetería el less is more (menos es más) que había aprendido estudiando arquitectura. Locales pequeños, materiales contados, servicio rápido y café para llevar. Simplificar permitía contener costes.
En 2021, cuando Syra todavía tenía cinco locales en Barcelona, Raïs explicó a El País que quería "democratizar los cafés de calidad" y que para conseguirlo era imprescindible hacerlos económicamente accesibles. En aquella etapa la compañía trabajaba con un ticket medio de unos dos euros, por debajo de buena parte del segmento de especialidad de entonces. Los precios han subido desde aquellos primeros años, como prácticamente todo en hostelería, pero el posicionamiento sigue siendo reconocible.
En la oferta disponible actualmente para Madrid, un espresso aparece a 2,50 euros, el cortado a 3, el latte y el cappuccino a 3,50 y el flat white a 3,90 euros. Son precios de reparto, por lo que pueden diferir de los de barra, pero sirven para situar la propuesta. Madrid tuvo que esperar unos años.
La historia en profundidad
Syra desembarcó en la capital el 25 de febrero de 2022 abriendo simultáneamente dos cafeterías: Ferraz, 84, y Santa Isabel, 15. Para celebrarlo, aquel primer día regaló café. En ese momento la marca ya tenía trece establecimientos en Barcelona y preparaba una expansión mayor fuera de la ciudad donde había nacido. Para ello, Santa Isabel encajaba perfecto. Es un local pequeño, orientado en gran medida al take away. El café ocupa el centro y la comida es acompañamiento, principalmente a través de bollería y galletas. Tal escala tiene una ventaja y una limitación: es muy cómodo para recoger un café mientras se cruza el centro de Madrid, pero no es el sitio que elegiríamos para montar una oficina durante toda la mañana. Syra trabaja con café de especialidad de origen único y afirma comprar a pequeños productores con criterios de trazabilidad. Los granos se tuestan semanalmente en Barcelona.
«Su misión principal es democratizar el buen café»

