Visitamos los espacios de trabajo de interioristas que han convertido sus oficinas en la mejor expresión de su estilo. Lugares donde conviven arte, antigüedades, piezas de diseño y soluciones ingeniosas, y que demuestran que trabajar igualmente puede ser un placer. La interiorista Alejandra Pombo en su estudio madrileño.
Lo esencial, en breve
- Desde el universo clásico del restaurante Numa Pompilio hasta la primera clínica de Maribel Yébenes, pasando por Amós, Seeds, Baldoria, el Club Financiero o las viviendas de futbolistas como Marco Asensio.
- Alejandra Pombo se atreve con todo.
- Y su estudio madrileño, instalado en una antigua vivienda, es igualmente una declaración de intenciones sobre su manera de entender el interiorismo.
- Ha sido un proceso de evolución, de encontrar soluciones y de hacer nuestro un espacio que, poco a poco, ha terminado reflejando quiénes somos", explica la interiorista, formada con Pascua Ortega.
- El punto de partida era un edificio de carácter clásico, con suelos de madera, techos altos, molduras originales y grandes ventanas que evocan la arquitectura francesa.
- Una base con personalidad que Pombo ha querido conservar, introduciendo elementos contemporáneos, papeles pintados, arte y mobiliario cuidadosamente seleccionado para aportar frescura y una identidad propia.
El contexto
La luz natural y la comunicación entre los distintos departamentos han marcado la distribución. El equipo trabaja en espacios abiertos, luminosos y visualmente conectados que facilitan la colaboración. Somos un equipo grande, organizado en diferentes áreas, pero trabajamos como una gran familia", cuenta.
Por eso, la continuidad visual y la flexibilidad resultan fundamentales. Moodboard en el estudio de Alejandra Pombo. La sala de reuniones, donde recibe a sus clientes, tiene una atmósfera diferente.
Un papel pintado que evoca la naturaleza envuelve la estancia, mientras que la iluminación, las obras de arte y las piezas de diseño crean un ambiente íntimo y sereno. No creo que un estudio de interiorismo tenga que parecer una oficina convencional; debe ser un lugar que hable de nuestra sensibilidad y de nuestra manera de entender el diseño ", afirma quien no deja nada al azar, ni siquiera la acústica. Para garantizar el confort en un espacio donde se mantienen numerosas conversaciones simultáneamente, se han instalado paneles fonoabsorbentes.
La nota completa
El resultado es un estudio que ha ido creciendo y transformándose con el equipo, sin perder la esencia de su arquitectura. Un equilibrio entre estética y funcionalidad que resume la filosofía de Pombo: crear espacios con identidad, que funcionen y, sobre todo, hagan sentir bien a quienes los habitan. Andrea Arqués, de A-Studio, en su estudio de Barcelona. Claudia Mauriño En el número 30 de la calle Freixa de Barcelona, en el antiguo edificio del Banco Urquijo, Andrea Arqués ha encontrado el escenario perfecto para su estudio de arquitectura e interiorismo, A-Studio. El inmueble, obra del arquitecto José Antonio Coderch, posee una identidad arquitectónica que ha marcado el proyecto desde el principio. Nace de la voluntad de crear un espacio de trabajo que represente fielmente la identidad, la sensibilidad y la filosofía del estudio", explica. A-Studio se ubica en un inmueble obra.

