Como resultado, una ruta muy apetecible por la capital irlandesa, la costa atlántica y el lado más rural de la isla del trébol. Perfecto para replicar en un puente largo o en las próximas vacaciones. Dublín es el punto de partida natural para descubrir la Irlanda de Daisy Edgar-Jones y una de las ciudades más divertidas y monumentales de la isla.

Los datos duros del caso

  • Para ello comenzamos en Trinity College, cuya arquitectura inédita y cuyos patios adoquinados representan el mundo universitario de los protagonistas, pero que igualmente simboliza un icono fundado en 1592 por Isabel I, igualmente.
  • Después, la pausa del café nos lleva a The Fumbally (8 Fumbally Lane), la cafetería de The Liberties (uno de los barrios más interesantes para descubrir el Dublín creativo) que no solo aparece en la serie, sino que ocupa un lugar especial.
  • Su propuesta combina cocina de temporada, ingredientes locales, pan de masa madre elaborado en casa y café de especialidad, así que conviene recurrir a sus huevos, tostadas o alguna de sus especialidades del día como una apuesta segura.
  • Después se puede caminar hasta Rathmines, un barrio residencial al sur del centro por donde pasear y echar la tarde entre librerías independientes, galerías de arte y tiendas de discos, antes de entrar en Blackbird (82 Rathmines Rd Lower).
  • En el condado de Sligo, Tubbercurry se convierte en nuestra primera parada, tal y como se convirtió en la Carricklea de la ficción, o lo que es lo mismo: pueblo donde comienza la historia entre Marianne y Connell.
  • En este caso, la mejor forma de descubrirlo es recorrer el centro a pie y detenerse en alguno de sus establecimientos, como Vintage Lane Cafe (15 Bramleys Yard), para tomar un té acompañado de alguna especialidad de su repostería.

Para entender la historia

Tras haber cogido fuerzas, y si el tiempo lo permite, merece la pena prolongar la visita por South Sligo: una región de caminos rurales, pequeños lagos y montañas que permite descubrir la Irlanda menos transitada. Además, cuando caiga la luz, siempre podemos poner rumbo al ya mítico Brennan’s Bar (11 Teeling St) o T. Brennan, como reza la pintoresca fachada del pub más antiguo de la localidad, que a la par aparece en algunas de las escenas de la serie.

A unos kilómetros de la costa de Sligo nos topamos con uno de los escenarios naturales más recurrentes en la serie: la gran franja de arena y las vistas de Streedagh Strand; de hecho, es el fondo de la imagen de portada de la serie, donde ambos protagonistas reposan sentados viendo el mar, con la cabeza sobre el hombro contrario. Un lugar perfecto para pasar el día de picnic, pasear y fotografiar su pintoresca costa antes de poner rumbo a Benbulben, la montaña que define todo el paisaje de la zona y a la par una de las excursiones más impresionantes para los amantes de la naturaleza; comenzando con el sendero de Benbulben Forest Walk, se trata de un recorrido circular de unos 5,5 kilómetros.

Yeats, cuya fascinación por la montaña quedó plasmada en su poema Under Ben Bulben. Para terminar, la última jornada nos lleva hasta el condado de los veranos de infancia de Edgar-Jones con su familia materna. Llena de praderas y lagos, esta parte de Irlanda se entiende mejor desde Enniskillen como base para explorar todo el Lough Erne (o su peculiar sistema de lagos salpicado de islas y enclaves inéditos únicos).

Elementos adicionales

De hecho, una de las excursiones más interesantes comienza en Devenish Island (previa consulta del pronóstico de tiempo y barcos disponibles), uno de los núcleos con mayor concentración de arquitectura medieval eclesiástica; desde los restos de un antiguo asentamiento monástico hasta su torre circular medieval del siglo XII. De vuelta a Enniskillen, merece la pena visitar The Buttermarket, un original espacio de talleres, galerías y pequeños comercios instalado en el corazón de la localidad. Además, y si se dispone de algo más de tiempo, merece la pena plantearse una visita a Newcastle (en el mismo condado de Down), destino habitual de los padres de la protagonista, así como visitar su centro inédito y pasear entre el mar y los Montes Mourne, abrazando el cinematográfico escenario que es Irlanda todos los días. Lo más rápido es volar a Dublín y organizar desde allí un recorrido.