Desde el principio teníamos claro que queríamos una matrimonio muy nuestra, que reflejara nuestra personalidad y nuestra conexión con el mar y la playa. Por eso decidimos casarnos en el mismo lugar donde empezó nuestra historia. Queríamos que todo sucediera de manera natural, sin demasiados protocolos ni formalidades, rodeados de nuestra gente más cercana y con una única premisa: disfrutar y celebrar juntos”, cuenta la pareja.

Puntos clave

  • Ambos son apasionados del mar y, precisamente por esa razón, empezaron su gran día en la playa.
  • A Jorge le encanta surfear y uno de sus sueños era poder hacer surf la mañana de su matrimonio.
  • Así que decidimos organizar una sesión de surf para todos nuestros invitados.
  • Quedamos esa mañana en la playa, justo delante del lugar donde nos casaríamos unas horas después.
  • Algunos se metieron al agua a surfear y otros simplemente disfrutaron de una mañana de playa, pero lo importante era estar todos juntos.
  • Fue una forma muy especial de empezar el día”, comenta la novia.

Los antecedentes

Yo, por mi parte, siempre había soñado con una matrimonio relajada, junto al mar, así que nuestros dos sueños encontraron su lugar perfecto en Portugal. Además, como cofundadora de El Palomar Studio, me hacía especial ilusión que nuestra matrimonio fuera a la par un proyecto íntegramente nuestro. Queríamos diseñarla de principio a fin, cuidando cada detalle estético y creando un universo visual que tuviera sentido con nosotros y con el lugar”, añade.

Se casaron en la playa, al atardecer, en una ceremonia oficiada por la hermana de la novia, la tía del novio y una amiga de la pareja. No hubo ensayos ni un guión demasiado rígido, dejamos espacio para la improvisación y para que todo sucediera de la manera más natural posible. Y eso sí, todos descalzos, como no podía ser de otra manera”, cuentan.

Celebraron su matrimonio en un castillo francés, y la novia ucraniana llevó un vestido de más de 42 metros Gallery 75 Photos Por Manon Garrigues Ver fotos La cena estaba pensada siguiendo el mismo concepto que el resto de la matrimonio: una cena entre amigos a la luz de las velas, relajada, sin protocolos. El catering fue una mezcla de comida española, portuguesa y sueca, algunos de los lugares favoritos de los novios. El Palomar Studio se encargó de todo: desde la papelería –de la mano de Candela Lillo – hasta los adornos florales.

Todo lo que se ha revelado

Decoramos las mesas con una mezcla de piezas de cristalería vintage que fuimos recopilando durante meses en mercadillos y plataformas de segunda mano. Jugamos con diferentes formas, tamaños y colores, combinándolas con flores de todo tipo y tonalidades. Una mezcla alegre, desenfadada y aparentemente espontánea, que aportaba color y personalidad a las mesas sin perder esa naturalidad que buscábamos”, explica Paula. El tomate y el pimiento se convirtieron en los grandes protagonistas del universo visual de la matrimonio. Dos elementos con un significado muy personal que estuvieron presentes en diferentes detalles a lo largo de toda la festividad. Uno de los detalles más especiales fueron las pequeñas piezas de cerámica realizadas a mano por nuestra ceramista, Amalia Aranguren. Cada invitado encontró en su sitio una figura de un tomate o un pimiento, un pequeño recuerdo de ese día.