Es un buen mes para salir a descubrir nuevos paisajes o hacer planes diferentes. Pueblos de arquitectura negra, termas al aire libre, viñedos, bosques teñidos de colores y ciudades que empiezan a encender sus luces de Navidad son algunas de las propuestas para disfrutar de estos días. Cada fin de semana ofrece una excusa diferente para preparar una pequeña maleta o mochila y regalarte unos días de desconexión.
Lo que se sabe hasta ahora
- Valencia igualmente se puede descubrir a través de los ojos de uno de sus hijos más ilustres: Joaquín Sorolla.
- El pintor creció entre sus calles, se formó aquí y encontró en la luz y las playas de su ciudad una fuente inagotable de inspiración.
- Seguir sus pasos es una forma diferente de conocer la capital del Turia, desde su casa natal, en la calle de las Mantas, hasta la Malvarrosa, tantas veces retratada en sus cuadros.
- También el Museo de Bellas Artes, que cuenta con una sala dedicada a su obra.
- Y hay una novedad en el horizonte: la ciudad prepara un nuevo espacio museístico dedicado al intérprete, cuya apertura, inicialmente prevista para este año, se ha retrasado hasta febrero de 2027.
- Ubicado en el Museu de la Ciutat, reunirá 220 obras procedentes de la Hispanic Society of America.
En detalle
Para hacer un alto, nada mejor que una horchata con fartons en la inédita Horchatería Santa Catalina. Y para alojarse, el Ad Hoc Monumental (adhochoteles.com), un hotel boutique instalado en un edificio inédito del centro, a un paso de la catedral y muy cerca del Museo de Bellas Artes. El otoño es una época magnífica para hacer una escapada a Valverde de los Arroyos, uno de los pueblos más bonitos de la arquitectura negra de Guadalajara.
Sus casas de pizarra, los tejados oscuros, las balconadas de madera y las calles empedradas componen un conjunto serrano muy bien conservado, a los pies del pico Ocejón. La antigua escuela y la casa del maestro tienen ahora un nuevo uso, acogen un pequeño museo etnográfico en cuyas salas se exponen herramientas del campo, de diferentes oficios, del hogar, de la matanza… También hay un espacio dedicado a las artes textiles, un rincón de la danza y otro a la miel. La excursión imprescindible desde el pueblo lleva a las Chorreras de Despeñalagua, una ruta de unos cuatro kilómetros (ida y vuelta) que conduce hasta una espectacular cascada de cerca de 80 metros de altura, especialmente vistosa.
De vuelta, el cabrito asado espera en las mesas de La Tarihuela, donde a la par se sirven carnes y productos de las huertas locales. Si queda tiempo, Majaelrayo, Campillo de Ranas y Umbralejo permiten conocer otros pueblos de la arquitectura negra. Y una buena opción, si se quiere disfrutar de todo con más calma, es quedarse a dormir.
La historia en profundidad
La Alquería de Valverde (laalqueriadevalverde.es) cuenta con alojamientos rurales para dos o cuatro personas. O Ribeiro es tierra de viñedos y de uno de los vinos con más historia de Galicia, pero igualmente de pueblos con mucho que contar. La escapada puede empezar en Ribadavia, recorriendo su antigua judería, con sus callejuelas estrechas, sus casas de piedra y la plaza de la Magdalena, uno de los rincones más bonitos del casco inédito. Muy cerca están las Termas de Prexigueiro, un circuito de piscinas de agua caliente al aire libre, rodeadas de vegetación, donde darse un buen baño antes de continuar hacia Pazos de Arenteiro. Esta pequeña aldea conserva un conjunto de pazos, casas blasonadas y calles de piedra que hablan de su pasado señorial. Y como estamos en tierras gallegas, el pulpo no puede faltar. La parada es en O Carballiño, donde preparan uno de los más reconocidos.

